<p>Un rasguño o una bacteria común puede convertirse en una sentencia de muerte para los niños que nacen con <strong>LAD-I (Deficiencia de Adhesión Leucocitaria tipo I)</strong>. Esta inmunodeficiencia pediátrica grave y rara se produce por mutaciones que afectan a la proteína CD18, necesaria para que los glóbulos blancos circulen de la sangre a los focos de infección e inflamación. Sin esa especie de ‘GPS’, los glóbulos blancos no pueden ir a esa zona infectada a hacer su papel y los pacientes experimentan <strong>problemas para la cicatrización de sus heridas</strong>, así como <strong>infecciones recurrentes y potencialmente mortales</strong> ya en la primera infancia.</p>
Tres años después del tratamiento, los 9 pacientes tratados por LAD-I (una rara inmunodeficiencia pediátrica grave) siguen vivos y libres de episodios recurrentes de infecciones que para ellos pueden ser mortales
Un rasguño o una bacteria común puede convertirse en una sentencia de muerte para los niños que nacen con LAD-I (Deficiencia de Adhesión Leucocitaria tipo I). Esta inmunodeficiencia pediátrica grave y rara se produce por mutaciones que afectan a la proteína CD18, necesaria para que los glóbulos blancos circulen de la sangre a los focos de infección e inflamación. Sin esa especie de ‘GPS’, los glóbulos blancos no pueden ir a esa zona infectada a hacer su papel y los pacientes experimentan problemas para la cicatrización de sus heridas, así como infecciones recurrentes y potencialmente mortales ya en la primera infancia.
Hasta ahora su única esperanza era un trasplante de médula ósea (alogénico de células madre hematopoyéticas), que conlleva ciertos riesgos y requiere un donante compatible -que no siempre llega-. La investigación biomédica española ha cambiado eso gracias al diseño de un fármaco que acaba de ser aprobado comercialmente por la FDA (la Agencia del Medicamento de EEUU), el primer medicamento de terapia génica desarrollado a partir de una investigación española que ha obtenido autorización comercial en EEUU.
La solución ideada por los investigadores españoles pasa por ‘reparar’ las propias células del niño afectado. Se extraen células madre de la médula ósea del paciente y se modifican en laboratorio, insertando un gen terapéutico (una versión correcta del gen defectuoso) a través de un vector viral (un virus modificado usado como herramienta) desarrollado por los mismos investigadores españoles en colaboración con la University College de Londres. Una vez corregido el error genético, se reinfunden esas células en los pacientes tras darles un tratamiento para eliminar sus células enfermas (facilitando así el anidamiento de las células madre corregidas y reinfundidas). Esas células anidadas en la médula producirán glóbulos blancos que no tendrán problemas en la proteína CD18.
El fármaco se llama Kresladi (marnetegragene autotemcel) y fue concebido y ensayado en modelos experimentales por personal investigador de la Unidad de Innovación Biomédica del Ciemat (organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades), que también forma parte del Área de Enfermedades Raras del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciberer) y del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS.FJD), bajo la dirección de Elena Almarza (actualmente directora en el departamento de operaciones técnicas de Rocket Pharma en España) y Juan Bueren, director de la Unidad de Innovación Biomédica del Ciemat/IIS-FJD/Ciberer.
Con los resultados obtenidos en la investigación preclínica realizada, esta terapia génica fue licenciada a la empresa Rocket Pharma en el año 2016 gracias a la colaboración de todos los equipos de Transferencia de Tecnología de las referidas instituciones españolas, y la colaboración del equipo de Transferencia Tecnológica de la Fundación Botín. Tras la firma del acuerdo de licencia, Rocket Pharma llevó a cabo un ensayo clínico internacional dirigido a evaluar la eficacia y seguridad de este nuevo medicamento en un total de 9 pacientes. El ensayo, bajo la dirección médica de Jonathan Schwartz, se realizó en tres hospitales pediátricos: Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid (con el doctor Julián Sevilla), Children Hospital de la University College de Los Angeles (con Donald B Kohn) y Great Ormond Street Hospital de Londres (con Claire Booth).
Tras más de tres años desde el tratamiento, los resultados no solo muestran una supervivencia sostenida de los pacientes, sino que éstos no han sufrido infecciones graves recurrentes ni han necesitado un trasplante de médula ósea. «Esta terapia recibió previamente la designación de Fast track (vía rápida) de la FDA, lo que refleja la gravedad de la enfermedad y la urgente necesidad de nuevas opciones de tratamiento para los pacientes afectados», afirma Juan Bueren.
Para el director de la Unidad de Innovación Biomédica del Ciemat/IIS-FJD/Ciberer, se trata de «una enfermedad muy grave que supone el 70% de mortalidad en los pacientes en edad pediátrica, antes de los 3 años, y que la FDA lo haya aprobado significa que ahora tienen una terapia alternativa a un trasplante de médula ósea, que no está disponible en todos estos pacientes y es muy agresiva».
La puerta que ha abierto Kresladi no se cierra aquí. Las instituciones españolas implicadas en este trabajo también han licenciado a Rocket Pharma otras dos terapias génicas: para pacientes con anemia de Fanconi A (una enfermedad grave que conlleva un fallo congénito de la médula ósea), terapia que ya ha avanzado en la fase de evaluación clínica, y para pacientes con anemia congénita por déficit de piruvatoquinasa eritrocitaria, cuyo ensayo clínico está en marcha.
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