Si bien las empresas públicas en Bolivia cumplen un rol económico y social importante, su sostenibilidad financiera se ha convertido en un problema estructural. En el ranking de los 10 emprendimientos estatales, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) linera con una pérdida de 250 millones de bolivianos, de acuerdo al análisis realizado por el economista e investigador, Fernando Romero.
“En esencia, éstas existen para garantizar el acceso a servicios básicos, corregir fallas de mercado y resguardar sectores estratégicos como energía, transporte o alimentos. Pero muchas operan con pérdidas sostenidas, que implica que el Estado debe transferir recursos públicos para mantenerlas en funcionamiento, lo cual presiona el déficit fiscal, reduce la disponibilidad de divisas y limita la capacidad del gobierno para atender otras prioridades”, señala Romero.
Antes de ser viceministro de Coordinación de la Gestión Pública, Julio Héctor Linares Calderón, publicó información sobre el déficit que arrastraban las empresas públicas, y que algunas estaban en una situación crítica, por lo que se requería su intervención.
Subsidios
Entre tanto, Romero asegura que el problema no es la existencia de subsidios en sí, sino las ausencias de criterios técnicos claros para definir cuáles empresas deben ser subsidiadas, en qué magnitud y bajo qué condiciones de eficiencia.
Como se recordará, en campaña política el ahora ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, informó que la Empresa Azucarera de San Buenaventura (Easba) tenía problemas económicos.
Análisis
El análisis comparativo entre las gestiones 2024 y 2025 evidencia un deterioro significativo en la situación financiera de las empresas públicas. En 2024, las empresas más deficitarias incluían a Mi Teleférico (Bs. -199,7 millones), YLB (Bs. -196,6 millones) y la Empresa de Producción Agropecuaria (Bs. -49,7 millones), entre otras. Para 2025, no solo se mantienen algunas de estas empresas, sino que se incorporan otras con déficits mucho más elevados, destacando YPFB con una pérdida (Utilidad en ejercicio) de Bs. 250,7 millones, YLB con Bs. -231,7 millones, Mi Teleférico con Bs. 163,2 millones y BOA con Bs. -138,1 millones, explica el economista.
Este cambio muestra que el problema no solo persiste, sino que se ha intensificado y concentrado en empresas de mayor tamaño e importancia estratégica. Además, se observa la aparición de empresas productivas como EBA (Bs. -104,2 millones) y ECEBOL (Bs. -56,3 millones), lo que evidencia fallas en modelos de negocio que deberían generar ingresos, detalla Romero.
YPFB
Un aspecto clave del análisis es el caso de YPFB, que refleja una situación aparentemente contradictoria. Si bien en 2025 no presenta déficit corriente en su operación, sí registra una pérdida económica de Bs. 250,7 millones cuando se consideran costos reales como depreciaciones, subsidios, tipo de cambio y costos financieros.
Eso significa que la empresa funciona en el corto plazo, pero destruye valor en términos económicos. La principal causa es el subsidio a los carburantes, donde se importa combustibles a precios internacionales y se vende a precios regulados significativamente más bajos, generando pérdidas por cada unidad comercializada.
A eso se suman factores como la dependencia de importaciones, la presión cambiaria y los costos estructurales del sector energético, lo que configura un problema de carácter estructural y no coyuntural. Todo esto se puede complicar más aun en este 2026, debido al conflicto bélico en Medio Oriente. Con un barril de petróleo por encima de 100 dólares sería lapidario para YPFB y la economía boliviana, lo cual se traduciría en un mayor gasto público para importar y subvencionar carburantes, una creciente tensión cambiara (divisas) y una inflación que podría volver a los 2 dígitos.
Por otro lado, casos como BOA llaman particularmente la atención, ya que opera en un mercado con características monopólicas, lo que en teoría debería permitirle ser rentable. Su déficit de Bs. -138,1 millones sugiere problemas de eficiencia operativa, sobrecostos o deficiencias en la gestión empresarial.
De manera similar, empresas como YLB, EBA o ECEBOL presentan pérdidas elevadas pese a tener objetivos productivos, lo que indica problemas de diseño, baja productividad o inversiones que no están generando los retornos esperados, sostiene.
En contraste, otras empresas muestran relaciones más estables entre pérdidas y patrimonio, lo que sugiere una mejor gestión relativa o menor riesgo financiero.
Por ello sostiene que hay la necesidad urgente de diferenciar entre tipos de empresas públicas. Existen aquellas con un claro rol social, como Mi Teleférico, donde cierto nivel de subsidio puede justificarse por su impacto en movilidad urbana y bienestar.
“No obstante, incluso en estos casos, el déficit no debe ser ilimitado ni creciente, sino controlado y evaluado periódicamente. En segundo lugar, están las empresas estratégicas como YPFB o BOA, que deberían ser sostenibles y eficientes, ya que operan en sectores clave o con ventajas de mercado. Finalmente, existen empresas productivas que deberían generar utilidades, pero que actualmente presentan pérdidas estructurales, constituyendo el mayor riesgo para las finanzas públicas.
Asimismo, plantea que el gobierno debe implementar una evaluación integral obligatoria para cada empresa pública, que analice su rentabilidad, flujo de caja, impacto social y sostenibilidad en el tiempo. Esta evaluación debe permitir clasificar a las empresas en tres grupos: sociales, estratégicas y productivas.
La entrada 10 empresas públicas con pérdidas superiores a los Bs 1.000 millones se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Si bien las empresas públicas en Bolivia cumplen un rol económico y social importante, su sostenibilidad financiera se ha convertido en un problema estructural. En el ranking de los 10 emprendimientos estatales, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) linera con una pérdida de 250 millones de bolivianos, de acuerdo al análisis realizado por el economista e
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Si bien las empresas públicas en Bolivia cumplen un rol económico y social importante, su sostenibilidad financiera se ha convertido en un problema estructural. En el ranking de los 10 emprendimientos estatales, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) linera con una pérdida de 250 millones de bolivianos, de acuerdo al análisis realizado por el economista e investigador, Fernando Romero.
“En esencia, éstas existen para garantizar el acceso a servicios básicos, corregir fallas de mercado y resguardar sectores estratégicos como energía, transporte o alimentos. Pero muchas operan con pérdidas sostenidas, que implica que el Estado debe transferir recursos públicos para mantenerlas en funcionamiento, lo cual presiona el déficit fiscal, reduce la disponibilidad de divisas y limita la capacidad del gobierno para atender otras prioridades”, señala Romero.
Antes de ser viceministro de Coordinación de la Gestión Pública, Julio Héctor Linares Calderón, publicó información sobre el déficit que arrastraban las empresas públicas, y que algunas estaban en una situación crítica, por lo que se requería su intervención.
Subsidios
Entre tanto, Romero asegura que el problema no es la existencia de subsidios en sí, sino las ausencias de criterios técnicos claros para definir cuáles empresas deben ser subsidiadas, en qué magnitud y bajo qué condiciones de eficiencia.
Como se recordará, en campaña política el ahora ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, informó que la Empresa Azucarera de San Buenaventura (Easba) tenía problemas económicos.
Análisis
El análisis comparativo entre las gestiones 2024 y 2025 evidencia un deterioro significativo en la situación financiera de las empresas públicas. En 2024, las empresas más deficitarias incluían a Mi Teleférico (Bs. -199,7 millones), YLB (Bs. -196,6 millones) y la Empresa de Producción Agropecuaria (Bs. -49,7 millones), entre otras. Para 2025, no solo se mantienen algunas de estas empresas, sino que se incorporan otras con déficits mucho más elevados, destacando YPFB con una pérdida (Utilidad en ejercicio) de Bs. 250,7 millones, YLB con Bs. -231,7 millones, Mi Teleférico con Bs. 163,2 millones y BOA con Bs. -138,1 millones, explica el economista.
Este cambio muestra que el problema no solo persiste, sino que se ha intensificado y concentrado en empresas de mayor tamaño e importancia estratégica. Además, se observa la aparición de empresas productivas como EBA (Bs. -104,2 millones) y ECEBOL (Bs. -56,3 millones), lo que evidencia fallas en modelos de negocio que deberían generar ingresos, detalla Romero.
YPFB
Un aspecto clave del análisis es el caso de YPFB, que refleja una situación aparentemente contradictoria. Si bien en 2025 no presenta déficit corriente en su operación, sí registra una pérdida económica de Bs. 250,7 millones cuando se consideran costos reales como depreciaciones, subsidios, tipo de cambio y costos financieros.
Eso significa que la empresa funciona en el corto plazo, pero destruye valor en términos económicos. La principal causa es el subsidio a los carburantes, donde se importa combustibles a precios internacionales y se vende a precios regulados significativamente más bajos, generando pérdidas por cada unidad comercializada.
A eso se suman factores como la dependencia de importaciones, la presión cambiaria y los costos estructurales del sector energético, lo que configura un problema de carácter estructural y no coyuntural. Todo esto se puede complicar más aun en este 2026, debido al conflicto bélico en Medio Oriente. Con un barril de petróleo por encima de 100 dólares sería lapidario para YPFB y la economía boliviana, lo cual se traduciría en un mayor gasto público para importar y subvencionar carburantes, una creciente tensión cambiara (divisas) y una inflación que podría volver a los 2 dígitos.
Por otro lado, casos como BOA llaman particularmente la atención, ya que opera en un mercado con características monopólicas, lo que en teoría debería permitirle ser rentable. Su déficit de Bs. -138,1 millones sugiere problemas de eficiencia operativa, sobrecostos o deficiencias en la gestión empresarial.
De manera similar, empresas como YLB, EBA o ECEBOL presentan pérdidas elevadas pese a tener objetivos productivos, lo que indica problemas de diseño, baja productividad o inversiones que no están generando los retornos esperados, sostiene.
En contraste, otras empresas muestran relaciones más estables entre pérdidas y patrimonio, lo que sugiere una mejor gestión relativa o menor riesgo financiero.
Por ello sostiene que hay la necesidad urgente de diferenciar entre tipos de empresas públicas. Existen aquellas con un claro rol social, como Mi Teleférico, donde cierto nivel de subsidio puede justificarse por su impacto en movilidad urbana y bienestar.
“No obstante, incluso en estos casos, el déficit no debe ser ilimitado ni creciente, sino controlado y evaluado periódicamente. En segundo lugar, están las empresas estratégicas como YPFB o BOA, que deberían ser sostenibles y eficientes, ya que operan en sectores clave o con ventajas de mercado. Finalmente, existen empresas productivas que deberían generar utilidades, pero que actualmente presentan pérdidas estructurales, constituyendo el mayor riesgo para las finanzas públicas.
Asimismo, plantea que el gobierno debe implementar una evaluación integral obligatoria para cada empresa pública, que analice su rentabilidad, flujo de caja, impacto social y sostenibilidad en el tiempo. Esta evaluación debe permitir clasificar a las empresas en tres grupos: sociales, estratégicas y productivas.
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