Los chupitos de jengibre para beber, a menudo llamados ginger shots porque en inglés todo se vende mejor, se han hecho un hueco en supermercados, gimnasios y cafeterías de especialidad. Su sabor no es para todos los gustos, confieso que lo he probado para poder escribir este artículo, pero son tantos los beneficios milagrosos que promete que merece la pena hacer el esfuerzo de beberlo… ¿o no?
Según el marketing, los beneficios son infinitos, pero no existe base científica sólida al respecto. Aunque esta raíz es saludable, debe usarse con precaución si se toman ciertos fármacos
Los chupitos de jengibre para beber, a menudo llamados ginger shots porque en inglés todo se vende mejor, se han hecho un hueco en supermercados, gimnasios y cafeterías de especialidad. Su sabor no es para todos los gustos, confieso que lo he probado para poder escribir este artículo, pero son tantos los beneficios milagrosos que promete que merece la pena hacer el esfuerzo de beberlo… ¿o no?
Si nos fiamos de lo que nos cuentan, esa pequeña botella refrigerada para beber de un trago nos proporcionará inmunidad instantánea, ayudará a quemar grasa acumulada, tiene efecto detox e incluso nos servirá para activar la digestión y prevenir enfermedades como la trombosis cerebral o el infarto de miocardio.
En algunos envases si no incluyen más beneficios debe ser porque no había espacio en la etiqueta, que la botella es muy pequeña.
La composición de estos chupitos varía enormemente y, aunque su ingrediente principal suele ser el jengibre, su concentración cambia mucho de unos a otros.
Respecto a la mejora del sistema inmune por tomarlo, no existe a día de hoy una base científica sólida que permita afirmar tal efecto en una persona sana.
Por supuesto que sí, se trata de una raíz que se lleva utilizando siglos en medicina y los estudios científicos que encontramos publicados en revistas de prestigio sobre sus beneficios son abundantes y con resultados claros.
Una infusión de jengibre, de la raíz fresca, puede ser de gran ayuda a la hora de aliviar náuseas y vómitos leves, como los que generalmente se producen después de un ciclo de quimioterapia. También ayuda a aumentar el vaciado del estómago, por lo que será muy útil en digestiones pesadas al ayudar a reducir el dolor abdominal y la distensión.
Algunos estudios hablan también de propiedades antibacterianas, pero los resultados son algo más limitados y el jengibre fresco nunca va a sustituir a un antibiótico prescrito por un médico, pero sí puede servir para reducir las bacterias de la boca que causan gingivitis o incluso acabar con algunas infecciones intestinales leves.
La forma ideal de prepararte una infusión de jengibre es cortar unos pequeños trozos de jengibre fresco, que puedes encontrar en casi cualquier supermercado o frutería, y ponerlo a hervir durante quince minutos. Deja que repose, cuélalo y añádele si te apetece un chorrito de limón.
También puedes recurrir a los sobres de jengibre que ya se comercializan preparados para infusión, pero en ellos la raíz está seca y molida, por lo que las propiedades de algunos compuestos bioactivos como el gingerol se perderán.
Que algo sea natural no quiere decir que sea inocuo, y el jengibre debe usarse con precaución si tomamos ciertos medicamentos.
–Anticoagulantes y antiagregantes. En este caso esta raíz potencia el efecto anticoagulante de estos fármacos, por lo que el riesgo de sangrado aumenta.
–Antidiabéticos. El jengibre puede potenciar la reducción de los niveles de glucosa en sangre, por lo que si tomamos antidiabéticos deberíamos vigilar más de cerca los niveles de azúcar para evitar la hipoglucemia.
–Antihipertensivos. Por su acción, esta raíz podría ayudar a reducir las cifras de tensión arterial por lo que combinado con estos medicamentos podría producir una bajada excesiva.
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