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  Internacional  Científico que “blindó” a Uruguay del covid ahora lucha contra cáncer
Internacional

Científico que “blindó” a Uruguay del covid ahora lucha contra cáncer

5 de junio de 2026
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“Cuando lo necesitamos, él estuvo. Ahora nos toca a nosotros”. Con esta frase, que está estos días en boca de muchos uruguayos, se anunció un gran festival de música ayer en Montevideo. El evento recaudará fondos para el tratamiento de un científico al que aún hoy se le acerca gente agradeciendo su papel crucial para “blindar” al país durante la pandemia.
El virólogo Gonzalo Moratorio “trabajó con colegas para desarrollar tests nacionales de diagnóstico del virus de covid-19 que ayudaron a su país a evadir una cascada de infecciones y muertes”, apuntó la prestigiosa revista Nature al elegirlo como uno de los 10 científicos destacados en el mundo nada menos que en 2020.
Moratorio, de 43 años, es responsable del Laboratorio de Evolución Experimental de Virus del Instituto Pasteur de Montevideo y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, pero fue gracias a su rol como asesor gubernamental durante la pandemia que adquirió fama nacional e internacional.
Desde hace un año el científico padece un glioblastoma, un tumor cerebral agresivo.
Su tratamiento en Uruguay y Brasil se financió inicialmente con fondos familiares y donaciones de instituciones e individuos. Pero la inmunoterapia que recibe actualmente requiere la importación de costosos medicamentos.
Para solventarlos, el virólogo acudió a las instituciones estatales pertinentes, como el Ministerio de Salud Pública (MSP), que negaron su solicitud. Tras recurrir a la Justicia, una magistrada ordenó a las autoridades proporcionar la medicación.
El fallo fue apelado por el MSP, alegando entre otros motivos “equidad y justicia social” con cientos de pacientes en situación similar. Mientras se decide la instancia superior, el Estado uruguayo debe seguir garantizando la medicación.
Moratorio busca además acceder a otro tratamiento en fase experimental disponible: la terapia Car-T. Sin embargo, para participar de este ensayo clínico es necesario abonar un “ticket” de 1.000.000 de dólares.
“En este momento estoy, más que nunca, en una pelea por vivir, por querer aferrarme y vivir intensamente. Tengo una hija de seis meses y prometí estar con ella cuando cumpla 15 años y bailar el vals”, afirma el científico.
En forma paralela a su tratamiento, el virólogo sigue investigando con sus colegas formas de vencer a “uno de los cánceres más difíciles que existen”, que es justamente el glioblastoma.
“Más allá de mi situación personal, siento profundamente que todo lo que aprendamos hoy puede ayudar a pacientes en el futuro”, agregó.
“La fe, la esperanza y la confianza en la ciencia y en la medicina nunca las he perdido ni las voy a perder”, dijo.
A continuación, el diálogo de Gonzalo Moratorio con BBC Mundo.

DIAGNóSTICO
El glioblastoma cerebral me fue diagnosticado hace exactamente un año. El 23 de mayo ingresé a emergencia con muchísimo mareo, dolor de cabeza y pérdida de noción y comprensión de lo que estaba haciendo.
Un glioblastoma es un tipo de cáncer cerebral muy agresivo que nace directamente en el cerebro. Técnicamente se clasifica como un “glioma de alto grado”, porque crece rápido, invade el tejido cerebral cercano y tiene una enorme capacidad de adaptarse y cambiar.
La forma más simple de imaginarlo es pensar en un tumor que no crece como una “pelota” bien delimitada, sino más bien como raíces que se infiltran entre las neuronas y las conexiones normales del cerebro. Por eso, muchas veces el neurocirujano puede extraer la mayor parte visible del tumor, pero quedan células microscópicas mezcladas con tejido sano.
Esa capacidad de infiltración es una de las razones por las que tiende a reaparecer.

TRATAMIENTO
Mucho más duro que el tratamiento es el propio diagnóstico de un tumor tan agresivo.
Estar categorizado entre los tumores cerebrales más agresivos lo vuelve extremadamente difícil de sobrellevar, incluso desde el punto de vista psicológico. Pero la fe, la esperanza y la confianza en la ciencia y en la medicina nunca las he perdido ni las voy a perder.
Ya pasé por dos operaciones en tan solo un año. Con respecto al tratamiento que estoy recibiendo actualmente, combina inmunoterapia y radioterapia, o más específicamente, radiocirugía.
¿Por qué se usan juntos? Porque se potencian mutuamente.
La radiocirugía rompe parte del tumor y libera fragmentos en la sangre; la inmunoterapia aprovecha esos fragmentos, que funcionan como carteles de «Se busca», ayudando a que mi sistema inmune identifique la enfermedad y la ataque con muchísima más fuerza.
En varias ocasiones has mencionado que encontrar una respuesta eficaz a un glioblastoma cerebral es una «carrera armamentista» entre células tumorales y una batería de herramientas. ¿Qué significa esto desde el punto de vista científico?
Tal como la describo, es una verdadera carrera armamentista, porque siempre hay un contrincante intentando adelantarse al otro. El tumor busca constantemente mecanismos para escapar del sistema inmunológico, defenderse, volverse «invisible» frente a él y continuar evolucionando.
Al mismo tiempo, la ciencia y el propio sistema inmune intentan reconocerlo, atacarlo y destruir las células tumorales mediante distintas estrategias terapéuticas y la acción de otras células inmunológicas.
En pocas palabras, estoy bailando con una pareja bastante brava. Hoy mi principal contrincante es el tiempo y espero que me alcance para lograr todo lo que sueño y quiero lograr.
Pasaste buena parte de tu vida estudiando virus y ahora estás también del otro lado, como paciente. ¿El científico que hay en vos ayuda o hace más difícil atravesar la enfermedad?
Siendo honesto, a veces juega de forma muy buena y a veces lo hace de forma totalmente contraria.
A veces pienso que el no entender o no saber cabalmente lo que estoy atravesando sería una bendición, pero esto no es así.
Mi vida fue, en lo que refiera a mi profesión, el vivir para la ciencia. Siempre dejé que mi pasión me inunde y me dé una sensación de satisfacción que pocas veces consigo con otras cosas.
Muchas veces en las entrevistas has dicho: «Estoy en una pelea por la vida». ¿Podrías hablarnos más de esto, de este momento en tu vida?
Simplemente lo que eso quiere decir. En este momento estoy, más que nunca, en una pelea por vivir, por querer aferrarme y vivir intensamente. Tengo una hija de seis meses y prometí estar con ella cuando cumpla 15 años y bailar el vals.
Estoy focalizado en lo que me hace bien, a veces lo logro, a veces no tanto. Pero manteniendo siempre niveles de energía, de optimismo, de superación, de confianza que intento sean lo más alto posibles.

TERAPIA CAR-T
La terapia Car-T es una forma de «reprogramar» las defensas del propio paciente para que reconozcan y maten células tumorales.
Se extraen linfocitos T de la sangre, en el laboratorio se les agrega un receptor artificial llamado Chimeric Antigen Receptor que funciona como un GPS molecular para detectar una proteína específica del tumor, y luego esas células modificadas se multiplican y se vuelven a infundir al paciente.
Una vez dentro del cuerpo, los Car-T buscan las células cancerosas, se unen a ellas y las destruyen. Es, en esencia, convertir células inmunes normales en una terapia viva y dirigida contra el cáncer.
El ensayo sería en Estados Unidos, Suiza, Japón, Francia o China. Al día de hoy, debatimos esto.
La startup Guska, que fundaste con la científica Pilar Moreno, redirigió parte de sus investigaciones hacia tumores cerebrales después de tu diagnóstico. También has mencionado el papel destacado del equipo de investigadores del Instituto Pasteur.

INSTITUTO PASTEUR
Algo muy fuerte que pasó después de mi diagnóstico fue que, naturalmente, parte de nuestra energía científica empezó a orientarse hacia los tumores cerebrales.
Con Pilar Moreno y el equipo de la startup entendimos que toda la experiencia que veníamos acumulando en virología, inmunología y evolución podía quizás aportar nuevas ideas para uno de los cánceres más difíciles que existen, como el glioblastoma.
Fue increíble el rol humano y científico del equipo del Instituto Pasteur. En un momento extremadamente duro a nivel personal, mis colegas y amigos no solo estuvieron cerca, sino que transformaron esa cercanía en trabajo, ideas, discusiones científicas y proyectos concretos.
Eso habla mucho de la ciencia: la ciencia no es solamente papers o experimentos; es una comunidad de personas intentando empujar los límites de lo posible para mejorar vidas.
En paralelo a mi tratamiento, seguir haciendo ciencia me da propósito. Porque más allá de mi situación personal, siento profundamente que todo lo que aprendamos hoy puede ayudar a pacientes en el futuro.
Tal vez no haya soluciones inmediatas, pero la ciencia avanza así: alguien hace una pregunta nueva, alguien se anima a probar algo distinto, y eventualmente eso termina cambiando la vida de muchas personas.
Poder seguir aportando, incluso en este contexto, es una forma de resistencia, de esperanza y también de amor por la vida.

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La entrada Científico que “blindó” a Uruguay del covid ahora lucha contra cáncer se publicó primero en El Diario – Bolivia.

 “Cuando lo necesitamos, él estuvo. Ahora nos toca a nosotros”. Con esta frase, que está estos días en boca de muchos uruguayos, se anunció un gran festival de música ayer en Montevideo. El evento recaudará fondos para el tratamiento de un científico al que aún hoy se le acerca gente agradeciendo su papel crucial para
La entrada Científico que “blindó” a Uruguay del covid ahora lucha contra cáncer se publicó primero en El Diario – Bolivia.  

“Cuando lo necesitamos, él estuvo. Ahora nos toca a nosotros”. Con esta frase, que está estos días en boca de muchos uruguayos, se anunció un gran festival de música ayer en Montevideo. El evento recaudará fondos para el tratamiento de un científico al que aún hoy se le acerca gente agradeciendo su papel crucial para “blindar” al país durante la pandemia.
El virólogo Gonzalo Moratorio “trabajó con colegas para desarrollar tests nacionales de diagnóstico del virus de covid-19 que ayudaron a su país a evadir una cascada de infecciones y muertes”, apuntó la prestigiosa revista Nature al elegirlo como uno de los 10 científicos destacados en el mundo nada menos que en 2020.
Moratorio, de 43 años, es responsable del Laboratorio de Evolución Experimental de Virus del Instituto Pasteur de Montevideo y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, pero fue gracias a su rol como asesor gubernamental durante la pandemia que adquirió fama nacional e internacional.
Desde hace un año el científico padece un glioblastoma, un tumor cerebral agresivo.
Su tratamiento en Uruguay y Brasil se financió inicialmente con fondos familiares y donaciones de instituciones e individuos. Pero la inmunoterapia que recibe actualmente requiere la importación de costosos medicamentos.
Para solventarlos, el virólogo acudió a las instituciones estatales pertinentes, como el Ministerio de Salud Pública (MSP), que negaron su solicitud. Tras recurrir a la Justicia, una magistrada ordenó a las autoridades proporcionar la medicación.
El fallo fue apelado por el MSP, alegando entre otros motivos “equidad y justicia social” con cientos de pacientes en situación similar. Mientras se decide la instancia superior, el Estado uruguayo debe seguir garantizando la medicación.
Moratorio busca además acceder a otro tratamiento en fase experimental disponible: la terapia Car-T. Sin embargo, para participar de este ensayo clínico es necesario abonar un “ticket” de 1.000.000 de dólares.
“En este momento estoy, más que nunca, en una pelea por vivir, por querer aferrarme y vivir intensamente. Tengo una hija de seis meses y prometí estar con ella cuando cumpla 15 años y bailar el vals”, afirma el científico.
En forma paralela a su tratamiento, el virólogo sigue investigando con sus colegas formas de vencer a “uno de los cánceres más difíciles que existen”, que es justamente el glioblastoma.
“Más allá de mi situación personal, siento profundamente que todo lo que aprendamos hoy puede ayudar a pacientes en el futuro”, agregó.
“La fe, la esperanza y la confianza en la ciencia y en la medicina nunca las he perdido ni las voy a perder”, dijo.
A continuación, el diálogo de Gonzalo Moratorio con BBC Mundo.

DIAGNóSTICO
El glioblastoma cerebral me fue diagnosticado hace exactamente un año. El 23 de mayo ingresé a emergencia con muchísimo mareo, dolor de cabeza y pérdida de noción y comprensión de lo que estaba haciendo.
Un glioblastoma es un tipo de cáncer cerebral muy agresivo que nace directamente en el cerebro. Técnicamente se clasifica como un “glioma de alto grado”, porque crece rápido, invade el tejido cerebral cercano y tiene una enorme capacidad de adaptarse y cambiar.
La forma más simple de imaginarlo es pensar en un tumor que no crece como una “pelota” bien delimitada, sino más bien como raíces que se infiltran entre las neuronas y las conexiones normales del cerebro. Por eso, muchas veces el neurocirujano puede extraer la mayor parte visible del tumor, pero quedan células microscópicas mezcladas con tejido sano.
Esa capacidad de infiltración es una de las razones por las que tiende a reaparecer.

TRATAMIENTO
Mucho más duro que el tratamiento es el propio diagnóstico de un tumor tan agresivo.
Estar categorizado entre los tumores cerebrales más agresivos lo vuelve extremadamente difícil de sobrellevar, incluso desde el punto de vista psicológico. Pero la fe, la esperanza y la confianza en la ciencia y en la medicina nunca las he perdido ni las voy a perder.
Ya pasé por dos operaciones en tan solo un año. Con respecto al tratamiento que estoy recibiendo actualmente, combina inmunoterapia y radioterapia, o más específicamente, radiocirugía.
¿Por qué se usan juntos? Porque se potencian mutuamente.
La radiocirugía rompe parte del tumor y libera fragmentos en la sangre; la inmunoterapia aprovecha esos fragmentos, que funcionan como carteles de «Se busca», ayudando a que mi sistema inmune identifique la enfermedad y la ataque con muchísima más fuerza.
En varias ocasiones has mencionado que encontrar una respuesta eficaz a un glioblastoma cerebral es una «carrera armamentista» entre células tumorales y una batería de herramientas. ¿Qué significa esto desde el punto de vista científico?
Tal como la describo, es una verdadera carrera armamentista, porque siempre hay un contrincante intentando adelantarse al otro. El tumor busca constantemente mecanismos para escapar del sistema inmunológico, defenderse, volverse «invisible» frente a él y continuar evolucionando.
Al mismo tiempo, la ciencia y el propio sistema inmune intentan reconocerlo, atacarlo y destruir las células tumorales mediante distintas estrategias terapéuticas y la acción de otras células inmunológicas.
En pocas palabras, estoy bailando con una pareja bastante brava. Hoy mi principal contrincante es el tiempo y espero que me alcance para lograr todo lo que sueño y quiero lograr.
Pasaste buena parte de tu vida estudiando virus y ahora estás también del otro lado, como paciente. ¿El científico que hay en vos ayuda o hace más difícil atravesar la enfermedad?
Siendo honesto, a veces juega de forma muy buena y a veces lo hace de forma totalmente contraria.
A veces pienso que el no entender o no saber cabalmente lo que estoy atravesando sería una bendición, pero esto no es así.
Mi vida fue, en lo que refiera a mi profesión, el vivir para la ciencia. Siempre dejé que mi pasión me inunde y me dé una sensación de satisfacción que pocas veces consigo con otras cosas.
Muchas veces en las entrevistas has dicho: «Estoy en una pelea por la vida». ¿Podrías hablarnos más de esto, de este momento en tu vida?
Simplemente lo que eso quiere decir. En este momento estoy, más que nunca, en una pelea por vivir, por querer aferrarme y vivir intensamente. Tengo una hija de seis meses y prometí estar con ella cuando cumpla 15 años y bailar el vals.
Estoy focalizado en lo que me hace bien, a veces lo logro, a veces no tanto. Pero manteniendo siempre niveles de energía, de optimismo, de superación, de confianza que intento sean lo más alto posibles.

TERAPIA CAR-T
La terapia Car-T es una forma de «reprogramar» las defensas del propio paciente para que reconozcan y maten células tumorales.
Se extraen linfocitos T de la sangre, en el laboratorio se les agrega un receptor artificial llamado Chimeric Antigen Receptor que funciona como un GPS molecular para detectar una proteína específica del tumor, y luego esas células modificadas se multiplican y se vuelven a infundir al paciente.
Una vez dentro del cuerpo, los Car-T buscan las células cancerosas, se unen a ellas y las destruyen. Es, en esencia, convertir células inmunes normales en una terapia viva y dirigida contra el cáncer.
El ensayo sería en Estados Unidos, Suiza, Japón, Francia o China. Al día de hoy, debatimos esto.
La startup Guska, que fundaste con la científica Pilar Moreno, redirigió parte de sus investigaciones hacia tumores cerebrales después de tu diagnóstico. También has mencionado el papel destacado del equipo de investigadores del Instituto Pasteur.

INSTITUTO PASTEUR
Algo muy fuerte que pasó después de mi diagnóstico fue que, naturalmente, parte de nuestra energía científica empezó a orientarse hacia los tumores cerebrales.
Con Pilar Moreno y el equipo de la startup entendimos que toda la experiencia que veníamos acumulando en virología, inmunología y evolución podía quizás aportar nuevas ideas para uno de los cánceres más difíciles que existen, como el glioblastoma.
Fue increíble el rol humano y científico del equipo del Instituto Pasteur. En un momento extremadamente duro a nivel personal, mis colegas y amigos no solo estuvieron cerca, sino que transformaron esa cercanía en trabajo, ideas, discusiones científicas y proyectos concretos.
Eso habla mucho de la ciencia: la ciencia no es solamente papers o experimentos; es una comunidad de personas intentando empujar los límites de lo posible para mejorar vidas.
En paralelo a mi tratamiento, seguir haciendo ciencia me da propósito. Porque más allá de mi situación personal, siento profundamente que todo lo que aprendamos hoy puede ayudar a pacientes en el futuro.
Tal vez no haya soluciones inmediatas, pero la ciencia avanza así: alguien hace una pregunta nueva, alguien se anima a probar algo distinto, y eventualmente eso termina cambiando la vida de muchas personas.
Poder seguir aportando, incluso en este contexto, es una forma de resistencia, de esperanza y también de amor por la vida.

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