«Vivimos con lo que ya no nos sirve sin darnos cuenta de que aquello que retenemos, muere. Incluso el amor. Porque nada nos pertenece. El apego nos priva del verdadero sentido de la vida». Estas palabras salen de la boca del escritor Daniel Lumera, todo un acumulador de conocimientos.
Con más de 141.000 copias vendidas, Daniel Lumera desata la polémica con su nuevo libro al afirmar que vivimos drogados con psicofármacos y atrapados en una ridícula codicia materialista
«Vivimos con lo que ya no nos sirve sin darnos cuenta de que aquello que retenemos, muere. Incluso el amor. Porque nada nos pertenece. El apego nos priva del verdadero sentido de la vida». Estas palabras salen de la boca del escritor Daniel Lumera, todo un acumulador de conocimientos.
Es biólogo naturalista, sociólogo, docente, un referente internacional en esa materia que para muchos es un espejismo (el bienestar) y divulgador en hospitales, escuelas y cárceles de medio mundo. Y, cabe repetirlo, escritor. En su último libro lanza una crítica radical a la acumulación. Acumulación de todo: cosas, objetos, sentimientos e incluso ansiedades y amores terminados. La acumulación nos hace infelices.
- Señor Lumera, en su libro «Te dejo ir» ofrece una salida existencial (quizá por eso ha vendido 141.000 copias en solo 20 días). ¿Qué es lo que propone?
- Lo que descubrí en mi propia piel hace 33 años: la meditación. Es decir, la búsqueda concreta del sentido. Existen estudios que demuestran que las personas mayores de 50 años que han cultivado el sentido de la vida, esa vocación que da significado, tienen porcentajes mucho más bajos de sufrir enfermedades neurodegenerativas.
- Menciona técnicas como el Ikigai japonés y el Shimei
- Si supieras que vas a morir dentro de un mes, ¿qué te gustaría hacer que nunca hayas hecho? Esa es la pregunta. Lo que retenemos, muere. El amor, si lo encerramos en el corazón, se marchita.
- Con esto destruye la ilusión de los amantes que se prometen eternidad. O el «hasta que la muerte nos separe» del matrimonio religioso. ¿Cómo encajamos eso?
- Es que debemos divorciarnos. Todos. El matrimonio es un modelo anacrónico. Se le dice a la mujer: cuando te casas dejas de ser una amazona y una creadora para convertirte solo en madre. Hay que aprender a soltar.
- Los Evangelios dicen «no tengáis miedo a la vida. Id». ¿Aconsejaría su lectura laica en las escuelas?
- Más que textos sagrados, yo haría a los jóvenes practicar meditación.
- ¿Y usted cómo la descubrió?
- A los 19 años. Un compañero de la universidad me dijo que había un maestro de paso por Cerdeña. Cerré los ojos y empecé.
- También la propone en las prisiones. ¿Los presos le escuchan?
- Hago retiros de meditación con pedófilos, asesinos y ladrones. La meditación reduce la conflictividad y, por consecuencia, la violencia. Nuestro objetivo es transformar la celda de aislamiento en una celda monástica.
- La Ilíada comienza con la ira de Aquiles. El héroe griego está furioso con el rey Agamenón porque le exige entregar a su esclava, que formaba parte de su botín de guerra y era una pieza clave de su honor. Si el héroe hubiera cedido, es decir, si hubiera «dejado ir», el poema habría tenido un significado completamente distinto.
- No creo que Aquiles sufriera de depresión. Hoy en día, en cambio, la depresión se ha vuelto crónica; nos tragamos la rabia a diario. Necesitamos regenerarnos.
- ¿Esa regeneración afecta sobre todo a las ciudades y a sus ciudadanos?
- Sí. He leído un informe que revela que una de cada tres personas toma psicofármacos. Además, en las ciudades, el estilo de vida digital ha generado desequilibrios adicionales.
- ¿Es más difícil hablar de meditación con los jóvenes?
- Para nada, mis cursos están llenos de chicos. Son mucho más abiertos e inteligentes que sus padres y están muy interesados en un estilo de vida diferente, como el retorno a la naturaleza.
- Esos padres de los que habla tienen unos cuarenta años. Su propia generación
- Es una generación que se dejó seducir por el materialismo, el nihilismo y la codicia.
- Para ellos, ración doble de meditación. Pero, ¿por dónde se empieza?
- Por los pequeños cambios. Basta con meditar 12 minutos al día para ver los primeros resultados. La respiración consciente regula los neuromoduladores: la mente se regenera y el cuerpo se desinflama.
- Usted dibuja una sociedad del bienestar. Pero, ¿qué hacemos con los «rebeldes», los que no quieren o no pueden convertirse al bienestar que propone? Jesús le susurra al oído a un paralítico que lleva 30 años esperando una curación mágica: «Pero, ¿tú de verdad quieres curarte?»
- Es verdad, existen obstáculos y los reconozco. Hay personas que están apegadas a su propio malestar y a sus neurosis porque forman parte de su seguridad. Prefieren eso antes que enfrentarse a lo desconocido o a la posibilidad de cuestionarse a sí mismos.
- Dejar ir. Muchos padres de hoy tienden a retener a sus hijos atados a ellos, como si fuera para siempre
- Los viven como si fueran una extensión de sí mismos. Sin embargo, a un hijo se le debe amar precisamente porque es diferente y libre. Tienen que dejarlos ir.
Salud
