Beijing. En el corazón del Centro Media de Beijing, bajo la mirada atenta de la prensa global y en el marco de la cuarta sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional, el Miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, ofreció una de las comparecencias más significativas de la diplomacia china en los últimos años. Con un tono que equilibró la firmeza estratégica y la apertura al diálogo, el canciller desgranó la visión de China sobre un mundo que calificó de «tumultuoso», posicionando a su nación como el eje de la estabilidad internacional.
- El horizonte estratégico: La diplomacia de jefe de Estado
Wang Yi inició su intervención rindiendo homenaje a las mujeres en su día internacional, para inmediatamente después sumergirse en la sustancia política. La tesis central fue clara: la diplomacia de China, bajo la guía del Pensamiento de Xi Jinping, no es una política de reacción, sino de construcción. El canciller definió la «Diplomacia de jefe de Estado» como el ancla de las relaciones exteriores.
Al repasar los logros de 2025, destacó que la presencia de Xi Jinping en foros internacionales y visitas de Estado ha servido para disipar las «aguas turbulentas» de la geopolítica. China no solo busca su propio desarrollo, sino que se proyecta como un pilar fundamental para la certidumbre global. Para 2026, el calendario es ambicioso: la Cumbre de APEC en Shenzhen y la segunda Cumbre China-Estados Árabes se perfilan como los motores para materializar la «Comunidad de Futuro Compartido de la Humanidad», un concepto que Beijing busca llevar del papel a la práctica operativa.
- Rusia y el nuevo modelo de relación entre potencias
La respuesta de Wang Yi a la agencia Sputnik fue una reafirmación de la solidez de la alianza con Moscú. A 30 años de su asociación estratégica, la relación sino-rusa fue presentada como un modelo de «no alineación y no confrontación». En un dardo directo a las estructuras de poder occidentales, el canciller señaló que ambos países inyectarán «energías de China y Rusia» para fomentar un mundo multipolar.
El ministro enfatizó que la confianza mutua política entre Beijing y Moscú es inquebrantable ante provocaciones externas. Esta alianza no se basa en una vieja estructura de bloques, sino en la defensa del derecho internacional posguerra y en el rechazo a lo que calificó como «actos intimidatorios unilaterales». Para China, la estabilidad con Rusia es un componente esencial para el equilibrio euroasiático y global.
- Estados Unidos y el retorno de Trump: El desafío de la coexistencia
Uno de los momentos de mayor expectación fue la mención a las relaciones con Estados Unidos ante el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Wang Yi fue pragmático: «Darse la espalda solo conducirá a cálculos erróneos». La postura de China es la de una «coexistencia pacífica» y una «cooperación de ganancias compartidas».
El canciller instó a Washington a abandonar la percepción de China como una amenaza que debe ser cambiada. «Ninguna de las dos partes puede cambiar a la otra», sentenció. Con la visita de Trump programada para finales de marzo, Wang Yi subrayó que la clave será la sinceridad mutua. Beijing espera que 2026 sea un año emblemático donde se acorte la «lista de problemas» y se alargue la «lista de cooperación», siempre bajo la orientación estratégica de los jefes de Estado.
- Oriente Medio: Justicia frente a la «Ley de la Selva»
La crisis en Oriente Medio ocupó un lugar prioritario. Ante los ataques militares de EE. UU. e Israel contra Irán, Wang Yi utilizó proverbios chinos para advertir sobre el peligro del uso discrecional de las armas. Su propuesta para la región fue un decálogo de principios que coloca la soberanía nacional de Irán y otros países del Golfo como la piedra angular.
China rechazó de forma categórica el «abuso de la fuerza» y las «revoluciones de colores». El mensaje fue directo: el destino del Oriente Medio debe estar en manos de sus propios pueblos. Como socio estratégico, China se ofreció a mediar bajo la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG), promoviendo la «Solución de Dos Estados» como la única salida razonable y duradera para la cuestión palestina, instando a la ONU a asumir su responsabilidad histórica frente a la justicia internacional.
- El Liderazgo del Sur Global y la reforma de la gobernanza
Wang Yi dedicó un segmento extenso al ascenso del Sur Global, que hoy representa más del 40% del PIB mundial. Defendió la Iniciativa para la Gobernanza Global (IGG) como un escudo para los países en desarrollo frente al unilateralismo.
La visión china de la ONU es de reforma, no de reemplazo. Wang Yi abogó por fortalecer la voz del Sur Global en el organismo, criticando la creación de «pequeños bloques» fuera del sistema de las Naciones Unidas. Para Beijing, mecanismos como el BRICS y la OCS no son desafíos al orden internacional, sino experiencias para mejorarlo y hacerlo más representativo. «La ONU no es perfecta, pero sin ella, el mundo solo sería peor», afirmó con contundencia.
- Shenzhen 2026: El Rostro del APEC
La elección de Shenzhen como sede del APEC en noviembre de 2026 no es casual. Wang Yi la describió como la «vanguardia de la innovación» y la ventana de la reforma china. El lema de la reunión será «Construyendo la Comunidad de Asia-Pacífico para Prosperar Juntos».
China busca liderar en tres áreas: apertura, innovación y cooperación. El objetivo es revitalizar el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico y coordinar la transformación digital y verde de la región. Shenzhen será el escenario donde China demuestre que su desarrollo es una oportunidad, no un riesgo, para sus vecinos.
- Diplomacia al servicio del pueblo y la seguridad en ultramar
En respuesta a las preocupaciones sobre la seguridad de ciudadanos y empresas chinas en el extranjero, el canciller presentó un balance de gestión consular robusto. Con más de 79,000 casos atendidos y 600,000 llamadas en su línea de emergencia, la diplomacia china se reivindicó como un servicio de proximidad.
Wang Yi envió un mensaje de seguridad a los expatriados: «Tienes a tu espalda la patria tan firme como la montaña». Detalló los esfuerzos en África para rescatar secuestrados y el combate al telefraude transnacional. La promesa es clara: establecer un sistema de prevención de riesgos de cobertura global, asegurando que los intereses de China en el ultramar estén plenamente protegidos bajo la bandera de las cinco estrellas.
- Europa: Entre la autonomía y el proteccionismo
Sobre Europa, Wang Yi se mostró optimista pero crítico con las tendencias proteccionistas. Destacó que el comercio bilateral supera el billón de dólares y que la exención de visas ha dinamizado los intercambios. El canciller instó a los líderes europeos a tener una «percepción correcta» de China, viéndola como un socio estratégico y no como un rival sistémico.
«La interdependencia no es riesgo», aseguró, invitando a Europa a salir del «pequeño ático del proteccionismo» para competir sanamente en el mercado global. Para China, una Europa autónoma y fuerte es un polo esencial para el equilibrio multipolar.
- Conclusión: El Rechazo al «G2»
Finalmente, ante la pregunta sobre si China aceptaría un formato de «G2» para gobernar el mundo junto a EE. UU., Wang Yi fue tajante en su negativa. Beijing no busca una hegemonía compartida, sino una democracia en las relaciones internacionales.
El canciller concluyó reafirmando que China seguirá siendo un «ancla estabilizadora». Su visión para 2026 no es de dominio, sino de integración bajo la premisa de que los asuntos globales deben ser decididos por todos los países por igual. Con este mensaje, China cierra su conferencia de prensa más importante del año, reafirmando su papel como el arquitecto de un nuevo orden global más inclusivo y menos dependiente de los dictados unilaterales.
10. Conclusión sobre la cuestión de Palestina
Finalmente, el ministro abordó la situación en Gaza, insistiendo en que la única solución viable es la «solución de dos Estados». China continuará apoyando los derechos nacionales del pueblo palestino y trabajando para restaurar la justicia internacional en la región, rechazando cualquier arreglo que margine esta cuestión.
11. La Cuestión de Taiwan y el principio de una sola China
Durante la sesión de preguntas, ante la interrogante sobre las tensiones en el Estrecho de Taiwan y los resultados de las recientes interacciones internacionales al respecto, el Ministro Wang Yi enfatizó que Taiwan es una parte inalienable del territorio chino y que los asuntos de la isla son estrictamente internos.
Wang Yi declaró que el principio de Una Sola China constituye el consenso general de la comunidad internacional y la base política de las relaciones de China con todos los países. Fue categórico al señalar que cualquier intento de fomentar la «independencia de Taiwan» es una provocación directa a la soberanía de China y un desafío a la paz y estabilidad en el Estrecho.
El canciller subrayó los siguientes puntos fundamentales:
– Determinación de la reunificación: El ministro afirmó que la reunificación completa de la patria es una tendencia histórica inevitable y la voluntad compartida de todos los hijos e hijas de la nación china. «Nadie debe subestimar la firme determinación, la fuerte voluntad y la gran capacidad del pueblo chino para defender la soberanía nacional y la integridad territorial», sentenció.
– Rechazo a la interferencia externa: Wang Yi advirtió a las fuerzas externas que dejen de utilizar a Taiwan como una herramienta para contener a China. Criticó las ventas de armas y los contactos oficiales de ciertos países con las autoridades de la isla, calificándolos como violaciones a las normas básicas de las relaciones internacionales.
– La Paz a través de la adhesión al consenso: Señaló que la verdadera garantía para la paz en el Estrecho no radica en el armamentismo, sino en la adhesión estricta al Consenso de 1992 y al principio de Una Sola China. Wang Yi explicó que China prefiere y trabajará con la máxima sinceridad por una reunificación pacífica, pero no renunciará al uso de la fuerza frente a intervenciones externas o actividades separatistas extremas.
Finalmente, el ministro concluyó que cuanto más firme sea el compromiso de la comunidad internacional con el principio de Una Sola China, más garantizada estará la paz en la región. «Taiwan regresará al abrazo de la patria, y la separación entre ambos lados del Estrecho llegará a su fin», concluyó Wang Yi, reafirmando que este es un proceso que no puede ser detenido por ninguna fuerza.
La entrada Declaraciones del Canciller chino en la XIV Asamblea Popular Nacional se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Beijing. En el corazón del Centro Media de Beijing, bajo la mirada atenta de la prensa global y en el marco de la cuarta sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional, el Miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, ofreció una de las comparecencias más significativas
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Beijing. En el corazón del Centro Media de Beijing, bajo la mirada atenta de la prensa global y en el marco de la cuarta sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional, el Miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, ofreció una de las comparecencias más significativas de la diplomacia china en los últimos años. Con un tono que equilibró la firmeza estratégica y la apertura al diálogo, el canciller desgranó la visión de China sobre un mundo que calificó de «tumultuoso», posicionando a su nación como el eje de la estabilidad internacional.
- El horizonte estratégico: La diplomacia de jefe de Estado
Wang Yi inició su intervención rindiendo homenaje a las mujeres en su día internacional, para inmediatamente después sumergirse en la sustancia política. La tesis central fue clara: la diplomacia de China, bajo la guía del Pensamiento de Xi Jinping, no es una política de reacción, sino de construcción. El canciller definió la «Diplomacia de jefe de Estado» como el ancla de las relaciones exteriores.
Al repasar los logros de 2025, destacó que la presencia de Xi Jinping en foros internacionales y visitas de Estado ha servido para disipar las «aguas turbulentas» de la geopolítica. China no solo busca su propio desarrollo, sino que se proyecta como un pilar fundamental para la certidumbre global. Para 2026, el calendario es ambicioso: la Cumbre de APEC en Shenzhen y la segunda Cumbre China-Estados Árabes se perfilan como los motores para materializar la «Comunidad de Futuro Compartido de la Humanidad», un concepto que Beijing busca llevar del papel a la práctica operativa.
- Rusia y el nuevo modelo de relación entre potencias
La respuesta de Wang Yi a la agencia Sputnik fue una reafirmación de la solidez de la alianza con Moscú. A 30 años de su asociación estratégica, la relación sino-rusa fue presentada como un modelo de «no alineación y no confrontación». En un dardo directo a las estructuras de poder occidentales, el canciller señaló que ambos países inyectarán «energías de China y Rusia» para fomentar un mundo multipolar.
El ministro enfatizó que la confianza mutua política entre Beijing y Moscú es inquebrantable ante provocaciones externas. Esta alianza no se basa en una vieja estructura de bloques, sino en la defensa del derecho internacional posguerra y en el rechazo a lo que calificó como «actos intimidatorios unilaterales». Para China, la estabilidad con Rusia es un componente esencial para el equilibrio euroasiático y global.
- Estados Unidos y el retorno de Trump: El desafío de la coexistencia
Uno de los momentos de mayor expectación fue la mención a las relaciones con Estados Unidos ante el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Wang Yi fue pragmático: «Darse la espalda solo conducirá a cálculos erróneos». La postura de China es la de una «coexistencia pacífica» y una «cooperación de ganancias compartidas».
El canciller instó a Washington a abandonar la percepción de China como una amenaza que debe ser cambiada. «Ninguna de las dos partes puede cambiar a la otra», sentenció. Con la visita de Trump programada para finales de marzo, Wang Yi subrayó que la clave será la sinceridad mutua. Beijing espera que 2026 sea un año emblemático donde se acorte la «lista de problemas» y se alargue la «lista de cooperación», siempre bajo la orientación estratégica de los jefes de Estado.
- Oriente Medio: Justicia frente a la «Ley de la Selva»
La crisis en Oriente Medio ocupó un lugar prioritario. Ante los ataques militares de EE. UU. e Israel contra Irán, Wang Yi utilizó proverbios chinos para advertir sobre el peligro del uso discrecional de las armas. Su propuesta para la región fue un decálogo de principios que coloca la soberanía nacional de Irán y otros países del Golfo como la piedra angular.
China rechazó de forma categórica el «abuso de la fuerza» y las «revoluciones de colores». El mensaje fue directo: el destino del Oriente Medio debe estar en manos de sus propios pueblos. Como socio estratégico, China se ofreció a mediar bajo la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG), promoviendo la «Solución de Dos Estados» como la única salida razonable y duradera para la cuestión palestina, instando a la ONU a asumir su responsabilidad histórica frente a la justicia internacional.
- El Liderazgo del Sur Global y la reforma de la gobernanza
Wang Yi dedicó un segmento extenso al ascenso del Sur Global, que hoy representa más del 40% del PIB mundial. Defendió la Iniciativa para la Gobernanza Global (IGG) como un escudo para los países en desarrollo frente al unilateralismo.
La visión china de la ONU es de reforma, no de reemplazo. Wang Yi abogó por fortalecer la voz del Sur Global en el organismo, criticando la creación de «pequeños bloques» fuera del sistema de las Naciones Unidas. Para Beijing, mecanismos como el BRICS y la OCS no son desafíos al orden internacional, sino experiencias para mejorarlo y hacerlo más representativo. «La ONU no es perfecta, pero sin ella, el mundo solo sería peor», afirmó con contundencia.
- Shenzhen 2026: El Rostro del APEC
La elección de Shenzhen como sede del APEC en noviembre de 2026 no es casual. Wang Yi la describió como la «vanguardia de la innovación» y la ventana de la reforma china. El lema de la reunión será «Construyendo la Comunidad de Asia-Pacífico para Prosperar Juntos».
China busca liderar en tres áreas: apertura, innovación y cooperación. El objetivo es revitalizar el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico y coordinar la transformación digital y verde de la región. Shenzhen será el escenario donde China demuestre que su desarrollo es una oportunidad, no un riesgo, para sus vecinos.
- Diplomacia al servicio del pueblo y la seguridad en ultramar
En respuesta a las preocupaciones sobre la seguridad de ciudadanos y empresas chinas en el extranjero, el canciller presentó un balance de gestión consular robusto. Con más de 79,000 casos atendidos y 600,000 llamadas en su línea de emergencia, la diplomacia china se reivindicó como un servicio de proximidad.
Wang Yi envió un mensaje de seguridad a los expatriados: «Tienes a tu espalda la patria tan firme como la montaña». Detalló los esfuerzos en África para rescatar secuestrados y el combate al telefraude transnacional. La promesa es clara: establecer un sistema de prevención de riesgos de cobertura global, asegurando que los intereses de China en el ultramar estén plenamente protegidos bajo la bandera de las cinco estrellas.
- Europa: Entre la autonomía y el proteccionismo
Sobre Europa, Wang Yi se mostró optimista pero crítico con las tendencias proteccionistas. Destacó que el comercio bilateral supera el billón de dólares y que la exención de visas ha dinamizado los intercambios. El canciller instó a los líderes europeos a tener una «percepción correcta» de China, viéndola como un socio estratégico y no como un rival sistémico.
«La interdependencia no es riesgo», aseguró, invitando a Europa a salir del «pequeño ático del proteccionismo» para competir sanamente en el mercado global. Para China, una Europa autónoma y fuerte es un polo esencial para el equilibrio multipolar.
- Conclusión: El Rechazo al «G2»
Finalmente, ante la pregunta sobre si China aceptaría un formato de «G2» para gobernar el mundo junto a EE. UU., Wang Yi fue tajante en su negativa. Beijing no busca una hegemonía compartida, sino una democracia en las relaciones internacionales.
El canciller concluyó reafirmando que China seguirá siendo un «ancla estabilizadora». Su visión para 2026 no es de dominio, sino de integración bajo la premisa de que los asuntos globales deben ser decididos por todos los países por igual. Con este mensaje, China cierra su conferencia de prensa más importante del año, reafirmando su papel como el arquitecto de un nuevo orden global más inclusivo y menos dependiente de los dictados unilaterales.
10. Conclusión sobre la cuestión de Palestina
Finalmente, el ministro abordó la situación en Gaza, insistiendo en que la única solución viable es la «solución de dos Estados». China continuará apoyando los derechos nacionales del pueblo palestino y trabajando para restaurar la justicia internacional en la región, rechazando cualquier arreglo que margine esta cuestión.
11. La Cuestión de Taiwan y el principio de una sola China
Durante la sesión de preguntas, ante la interrogante sobre las tensiones en el Estrecho de Taiwan y los resultados de las recientes interacciones internacionales al respecto, el Ministro Wang Yi enfatizó que Taiwan es una parte inalienable del territorio chino y que los asuntos de la isla son estrictamente internos.
Wang Yi declaró que el principio de Una Sola China constituye el consenso general de la comunidad internacional y la base política de las relaciones de China con todos los países. Fue categórico al señalar que cualquier intento de fomentar la «independencia de Taiwan» es una provocación directa a la soberanía de China y un desafío a la paz y estabilidad en el Estrecho.
El canciller subrayó los siguientes puntos fundamentales:
– Determinación de la reunificación: El ministro afirmó que la reunificación completa de la patria es una tendencia histórica inevitable y la voluntad compartida de todos los hijos e hijas de la nación china. «Nadie debe subestimar la firme determinación, la fuerte voluntad y la gran capacidad del pueblo chino para defender la soberanía nacional y la integridad territorial», sentenció.
– Rechazo a la interferencia externa: Wang Yi advirtió a las fuerzas externas que dejen de utilizar a Taiwan como una herramienta para contener a China. Criticó las ventas de armas y los contactos oficiales de ciertos países con las autoridades de la isla, calificándolos como violaciones a las normas básicas de las relaciones internacionales.
– La Paz a través de la adhesión al consenso: Señaló que la verdadera garantía para la paz en el Estrecho no radica en el armamentismo, sino en la adhesión estricta al Consenso de 1992 y al principio de Una Sola China. Wang Yi explicó que China prefiere y trabajará con la máxima sinceridad por una reunificación pacífica, pero no renunciará al uso de la fuerza frente a intervenciones externas o actividades separatistas extremas.
Finalmente, el ministro concluyó que cuanto más firme sea el compromiso de la comunidad internacional con el principio de Una Sola China, más garantizada estará la paz en la región. «Taiwan regresará al abrazo de la patria, y la separación entre ambos lados del Estrecho llegará a su fin», concluyó Wang Yi, reafirmando que este es un proceso que no puede ser detenido por ninguna fuerza.
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