«El 15% de las personas con trastorno del espectro autista (TEA) ha intentado suicidarse alguna vez, y el 37% ha tenido algún tipo de ideación suicida. Son cifras que reflejan una importante preocupación de salud pública para nuestro país». Quien habla es Montse Fernández Prieto, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), que coordina uno de los dos grandes proyectos colaborativos que ayer la Fundación Mutua Madrileña anunció que apoyará dentro de su XXIII Convocatoria de Ayudas a la Investigación Médica.
La Fundación Mutua Madrileña lleva 23 años apoyando la investigación médica en España, a la que ha destinado ya cerca de 75 millones de euros. En su última edición (su XXIII convocatoria) ha repartido 2,3 millones entre 21 proyectos
«El 15% de las personas con trastorno del espectro autista (TEA) ha intentado suicidarse alguna vez, y el 37% ha tenido algún tipo de ideación suicida. Son cifras que reflejan una importante preocupación de salud pública para nuestro país». Quien habla es Montse Fernández Prieto, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), que coordina uno de los dos grandes proyectos colaborativos que ayer la Fundación Mutua Madrileña anunció que apoyará dentro de su XXIII Convocatoria de Ayudas a la Investigación Médica.
El proyecto, de nombre RISCATEA, reunirá a equipos de ocho centros españoles para responder a una pregunta que hasta ahora no tenía respuesta clara: qué factores clínicos, psicosociales y genéticos elevan el riesgo de suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes con trastorno del espectro autista.
El consorcio analizará a 800 participantes de entre 12 y 30 años -la franja de mayor vulnerabilidad y en la que se produce la transición a la vida adulta- y cruzará su información clínica y genética con algoritmos de aprendizaje automático para construir modelos predictivos que, en el futuro, ayuden a los profesionales sanitarios a detectar a tiempo a quienes están en riesgo. «Nunca como sustitución del criterio del especialista, sino como apoyo a su valoración clínica», matiza Fernández Prieto.
En España se estima que hay más de 450.000 personas diagnosticadas con TEA, aunque la cifra real es mayor: muchas permanecen sin diagnosticar por un largo peregrinaje de errores, especialmente por el llamado camuflaje de los rasgos autistas. Todas ellas arrastran con frecuencia problemas de ansiedad, depresión, acoso o aislamiento social que aumentan su vulnerabilidad a las conductas suicidas, y se enfrentan a tasas más altas de hospitalización y atención psiquiátrica que la población general.
RISCATEA es uno de los 21 proyectos que se desarrollarán en 25 centros de 12 comunidades autónomas y entre los que la Fundación Mutua Madrileña repartió ayer 2,3 millones de euros. Desde la creación de estas ayudas, la Fundación ha destinado ya cerca de 75 millones de euros a la investigación médica en España.
El otro estudio enmarcado en la categoría de proyectos colaborativos -esto es, en los que participan equipos de, al menos, cuatro comunidades autónomas distintas- se libra en el terreno de los trasplantes de pulmón. Lo lidera desde el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid el neumólogo Rodrigo Alonso Moralejo, y en él participan las nueve unidades de trasplante pulmonar que existen en España, repartidas en ocho comunidades autónomas: desde el Vall d’Hebron de Barcelona o el Marqués de Valdecilla de Santander hasta el Reina Sofía de Córdoba o el Negrín de Gran Canaria.
Su objeto de estudio son los telómeros, los extremos de los cromosomas cuya longitud está directamente vinculada al envejecimiento y la muerte celular, y que aparecen acortados en enfermedades respiratorias como la fibrosis pulmonar, la EPOC o la hipertensión pulmonar, principales causas de trasplante de pulmón.
«Nuestra hipótesis es que la existencia de un acortamiento telomérico se vincula con un pronóstico adverso respecto a los receptores que no lo presentan», explica Alonso Moralejo.
Su equipo medirá ese acortamiento tanto en sangre y mucosa oral del receptor como en el propio tejido del pulmón trasplantado, mediante una endoscopia respiratoria practicada durante el primer mes tras la intervención. Se trata del primer estudio prospectivo que aborda este fenómeno, y cuyos resultados podrían explicar por qué algunos pacientes sufren una peor evolución inmediata -con una mayor incidencia de disfunción primaria del injerto en las primeras horas tras la operación- o desarrollan antes disfunción crónica del injerto, la principal limitación para la supervivencia a largo plazo tras un trasplante pulmonar. En el proyecto participan neumólogos, endoscopistas, cirujanos torácicos e investigadores junior y senior vinculados a esta área.
Además de los trasplantes y la salud mental infanto-juvenil, la convocatoria de este año financia estudios sobre enfermedades raras infantiles, lesiones traumatológicas graves y cáncer de mama. Uno de ellos, validará terapias dirigidas frente a la proteína AXL en cáncer de mama, identificada como posible factor de resistencia a los tratamientos del cáncer de mama HER2+ y cuya inhibición farmacológica podría revertir la situación y aumentar la respuesta a la terapia. Otros dos estudios en este campo se centran en mejorar el diagnóstico del cáncer de mama postparto. Y también en cáncer de mama se financiará un estudio de médicos del cuadro de Adeslas.
El acto de entrega de estas ayudas para la investigación médica se celebró ayer en Madrid, presidido por Ignacio Garralda, presidente del Grupo Mutua y de la Fundación Mutua Madrileña, y contó con la participación del doctor Rafael Matesanz, presidente del comité científico que selecciona los proyectos, y que también integran los doctores Ana Lluch, Enriqueta Ochoa, Miguel Caínzos, Antonio Torres y Fernando Marco.
Garralda recordó que la Fundación Mutua Madrileña «mantiene desde hace 23 años su apoyo a la investigación de excelencia, pero también está impulsando una visión cada vez más integral de la salud, en la que la ciencia, la atención médica y la humanización de los cuidados formen parte de una misma realidad». Y es que la Fundación inició en 2023 una línea de humanización de espacios en hospitales públicos a la que ya ha destinado más de un millón de euros.
Al acto también acudió el doctor Julio Zarco, director gerente del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y presidente de la Fundación Humans, quien también reivindicó la humanización de la asistencia sanitaria como «un elemento terapéutico transversal que engloba actitudes, procesos, experiencia del paciente y las infraestructuras».
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