Sociedad  El fenómeno de El Niño ya golpea a Bolivia y crece el riesgo de un escenario climático extremo

El fenómeno de El Niño ya golpea a Bolivia y crece el riesgo de un escenario climático extremo

Fuente: Ahoradigital

 Ahoradigital/La Paz. Bolivia comenzó a sentir los efectos del fenómeno climático de El Niño, mientras expertos y organismos internacionales advierten que existe una alta probabilidad de que el evento se intensifique durante los próximos meses, incrementando el riesgo de sequías, incendios forestales, olas de calor y lluvias intensas en distintas regiones del país. Especialistas en  

Ahoradigital/La Paz. Bolivia comenzó a sentir los efectos del fenómeno climático de El Niño, mientras expertos y organismos internacionales advierten que existe una alta probabilidad de que el evento se intensifique durante los próximos meses, incrementando el riesgo de sequías, incendios forestales, olas de calor y lluvias intensas en distintas regiones del país.

Especialistas en cambio climático alertan que Bolivia podría enfrentar un episodio de El Niño fuerte, con impactos diferenciados según la región. En el altiplano y los valles se prevén períodos prolongados de sequía y un aumento de las temperaturas, mientras que en otras zonas podrían registrarse precipitaciones intensas, con riesgo de inundaciones y deslizamientos.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima que existe una probabilidad de hasta el 90% de que El Niño permanezca activo hacia finales de este año. Aunque todavía no puede determinarse con certeza si será un evento muy fuerte, los expertos coinciden en que podría agravar los efectos del cambio climático y favorecer la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos.

En Bolivia, la preocupación aumenta debido a que el país ya enfrenta incendios forestales en varias regiones, además de una disminución en la disponibilidad de agua en algunos municipios. Un escenario de temperaturas más elevadas y lluvias irregulares podría afectar la producción agrícola, el abastecimiento de agua potable y la generación de energía, especialmente en zonas dependientes de los recursos hídricos.

El sector agropecuario figura entre los más vulnerables. Una reducción de las lluvias podría afectar cultivos como maíz, papa, trigo y soya, además de disminuir la disponibilidad de pasturas para el ganado. En contraste, lluvias intensas en determinadas regiones podrían provocar pérdidas de cultivos, daños a caminos y afectaciones a comunidades rurales.

Ante este panorama, especialistas recomiendan fortalecer los sistemas de alerta temprana, promover un uso eficiente del agua y ejecutar planes de prevención para reducir el impacto de posibles desastres naturales. También insisten en que las autoridades nacionales y subnacionales coordinen acciones preventivas antes de que el fenómeno alcance su mayor intensidad.

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