Con un despliegue de alegría y tradición, la ciudad de La Paz celebró ayer la tradicional Farándula de Pepinos, evento que mantuvo restringido el paso vehicular en el eje troncal —desde la avenida Montes-Simón Bolívar— hasta las 20:00 horas, según el plan de cortes viales dispuesto por la Alcaldía para garantizar el paso de las comparsas.
El despliegue de las comparsas tomó el corazón de la ciudad hasta las 20:00. Durante la jornada, el tránsito de vehículos permaneció cerrado en las avenidas Montes, Mariscal Santa Cruz, Camacho y Simón Bolívar, que se transformaron temporalmente en el escenario principal del festejo.
El corazón del centro histórico de La Paz vibró con el paso de la farándula. Ante una multitud entregada, las principales avenidas se convirtieron en un campo de batalla festivo, donde miles de espectadores y bailarines se fundieron en un ruidoso intercambio de espuma y chorros de agua.
Entre ráfagas de espuma y un despliegue de color, la farándula deslumbró con decenas de Pepinos plateados y rojos. La escolta, encabezada por un camión de gran tonelaje, incluyó versiones monumentales de las tradicionales máscaras que definen nuestra identidad festiva.
Con su vibrante traje bicolor y la misteriosa careta que resguarda su identidad, el Pepino nuevamente fue el motor de la alegría y la picardía en la ciudad de La Paz. Es, en esencia, el reflejo del alma fiestera y el desenfreno que define al Carnaval de esta parte del mundo.
Soberano absoluto de las carnestolendas en La Paz es el Pepino, quien marca el compás de la festividad. Su aparición semanas antes del evento oficial inaugura el calendario festivo, mientras que su entierro simbólico durante el Domingo de Tentación pone el candado final a las celebraciones, consolidándose como el ícono central de la identidad paceña en estas fechas.
En una entrevista exclusiva, la Reina del Folklore de Bolivia, Ángela Céspedes, calificó este año como el de la “reivindicación histórica del Pepino”. La soberana enfatizó que el emblemático personaje es “cien por ciento boliviano”, en respuesta a los recientes intentos de apropiación cultural por parte de los países vecinos.
La energía y el colorido fueron impresionantes, cuando al son de las bandas, agrupaciones autóctonas y enérgicas batucadas irrumpieron por las calles de La Paz; la ciudad se transformó en un mosaico de danza y tradición. Entre el estruendo de los amplificadores y el ritmo de los instrumentos andinos, emergieron las figuras icónicas del Chuta y la chola paceña.
Tras el paso de la Farándula de Pepinos, la ciudad de La Paz se prepara para recibir hoy el Jisk’a Anata (fiesta pequeña), el desfile folklórico que marca el lunes de Carnaval. Este evento, organizado por la Sociedad de Folkloristas de Bolivia, presentará un recorrido por la diversidad coreográfica del departamento, con un énfasis especial en las danzas originarias y de salón de la época republicana.
Se prevé que el recorrido inicie en la avenida Ismael Montes y congregue a miles de espectadores que buscan una celebración más vinculada a las raíces agrarias y rituales de la región.
La celebración alcanza su punto culminante el Martes de Ch’alla. Durante esta jornada, el país se une en un ritual de gratitud a la Pachamama: desde el derrame simbólico de alcohol sobre la tierra hasta el colorido despliegue de serpentinas y globos que visten casas y vehículos. Aunque sus raíces se hunden en el occidente boliviano, esta tradición ha trascendido fronteras regionales hasta consolidarse como un pilar de la identidad nacional.

La entrada Entrada de los Pepinos toma las calles del centro paceño se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Con un despliegue de alegría y tradición, la ciudad de La Paz celebró ayer la tradicional Farándula de Pepinos, evento que mantuvo restringido el paso vehicular en el eje troncal —desde la avenida Montes-Simón Bolívar— hasta las 20:00 horas, según el plan de cortes viales dispuesto por la Alcaldía para garantizar el paso de las
La entrada Entrada de los Pepinos toma las calles del centro paceño se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Con un despliegue de alegría y tradición, la ciudad de La Paz celebró ayer la tradicional Farándula de Pepinos, evento que mantuvo restringido el paso vehicular en el eje troncal —desde la avenida Montes-Simón Bolívar— hasta las 20:00 horas, según el plan de cortes viales dispuesto por la Alcaldía para garantizar el paso de las comparsas.
El despliegue de las comparsas tomó el corazón de la ciudad hasta las 20:00. Durante la jornada, el tránsito de vehículos permaneció cerrado en las avenidas Montes, Mariscal Santa Cruz, Camacho y Simón Bolívar, que se transformaron temporalmente en el escenario principal del festejo.
El corazón del centro histórico de La Paz vibró con el paso de la farándula. Ante una multitud entregada, las principales avenidas se convirtieron en un campo de batalla festivo, donde miles de espectadores y bailarines se fundieron en un ruidoso intercambio de espuma y chorros de agua.
Entre ráfagas de espuma y un despliegue de color, la farándula deslumbró con decenas de Pepinos plateados y rojos. La escolta, encabezada por un camión de gran tonelaje, incluyó versiones monumentales de las tradicionales máscaras que definen nuestra identidad festiva.
Con su vibrante traje bicolor y la misteriosa careta que resguarda su identidad, el Pepino nuevamente fue el motor de la alegría y la picardía en la ciudad de La Paz. Es, en esencia, el reflejo del alma fiestera y el desenfreno que define al Carnaval de esta parte del mundo.
Soberano absoluto de las carnestolendas en La Paz es el Pepino, quien marca el compás de la festividad. Su aparición semanas antes del evento oficial inaugura el calendario festivo, mientras que su entierro simbólico durante el Domingo de Tentación pone el candado final a las celebraciones, consolidándose como el ícono central de la identidad paceña en estas fechas.
En una entrevista exclusiva, la Reina del Folklore de Bolivia, Ángela Céspedes, calificó este año como el de la “reivindicación histórica del Pepino”. La soberana enfatizó que el emblemático personaje es “cien por ciento boliviano”, en respuesta a los recientes intentos de apropiación cultural por parte de los países vecinos.
La energía y el colorido fueron impresionantes, cuando al son de las bandas, agrupaciones autóctonas y enérgicas batucadas irrumpieron por las calles de La Paz; la ciudad se transformó en un mosaico de danza y tradición. Entre el estruendo de los amplificadores y el ritmo de los instrumentos andinos, emergieron las figuras icónicas del Chuta y la chola paceña.
Tras el paso de la Farándula de Pepinos, la ciudad de La Paz se prepara para recibir hoy el Jisk’a Anata (fiesta pequeña), el desfile folklórico que marca el lunes de Carnaval. Este evento, organizado por la Sociedad de Folkloristas de Bolivia, presentará un recorrido por la diversidad coreográfica del departamento, con un énfasis especial en las danzas originarias y de salón de la época republicana.
Se prevé que el recorrido inicie en la avenida Ismael Montes y congregue a miles de espectadores que buscan una celebración más vinculada a las raíces agrarias y rituales de la región.
La celebración alcanza su punto culminante el Martes de Ch’alla. Durante esta jornada, el país se une en un ritual de gratitud a la Pachamama: desde el derrame simbólico de alcohol sobre la tierra hasta el colorido despliegue de serpentinas y globos que visten casas y vehículos. Aunque sus raíces se hunden en el occidente boliviano, esta tradición ha trascendido fronteras regionales hasta consolidarse como un pilar de la identidad nacional.

La entrada Entrada de los Pepinos toma las calles del centro paceño se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Nacional archivos – El Diario – Bolivia
