El 20% de las consultas oftalmológicas atendidas durante las festividades de Carnaval corresponden a lesiones oculares, causadas por el uso de espumas y sustancias químicas. Así lo advirtió el especialista en oftalmología Sergio Alcoreza Mercado, quien alertó sobre el incremento de irritaciones graves derivadas de los festejos populares.
El contacto de estos agentes químicos con el globo ocular desencadena una reacción inmediata de ardor y enrojecimiento. Sin embargo, el peligro real radica en la respuesta mecánica de los menores: “El problema es que los niños tienden a frotarse los ojos, lo que provoca lesiones directas en el epitelio de la córnea”.
El incremento de cuadros de ansiedad en adultos jóvenes ha encendido las alarmas en el sector salud. El especialista calificó la cifra como “llamativa”, luego de revelar que estos casos ya representan aproximadamente el 25% de las consultas recientes en su práctica privada.
El médico especialista advirtió que el grueso de los pacientes son niños y adolescentes, afectados tras el uso recreativo de espumas en corsos y festividades. “El contacto directo de estos aerosoles —que a menudo contienen químicos irritantes— con la mucosa ocular, sumado al uso de agua contaminada en los juegos, desencadena cuadros de conjuntivitis química y severas reacciones alérgicas”, dijo.
Los pacientes atendidos —dijo— corresponde a niños y adolescentes expuestos al uso de espumas en corsos y festividades. Según el reporte médico, el contacto directo de estos aerosoles, que a menudo interactúan con sustancias químicas o agua contaminada, desencadena cuadros de conjuntivitis irritativa y severas reacciones alérgicas que ponen en riesgo la salud visual de los menores.
El experto enfatizó que el globo ocular es un órgano de extrema delicadeza, donde la intrusión de cualquier agente externo —ya sean químicos o partículas— desencadena cuadros de dolor agudo y fotofobia severa. “La falta de un tratamiento oportuno puede derivar en complicaciones crónicas de la visión”, puntualizó.
El riesgo de frotarse los ojos con manos sucias no es menor: puede derivar en una infección corneal grave que evolucione a úlcera si se descuida. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan no aplicar colirios sin prescripción y buscar asistencia profesional ante señales de alerta como dolor persistente, lagrimeo excesivo o sensibilidad a la luz. El diagnóstico temprano es clave para evitar daños irreversibles en la capacidad visual.
Como protocolo de primeros auxilios, el especialista subrayó la importancia de la higiene inmediata: un lavado ocular suave con agua purificada, sin ejercer presión sobre el globo ocular. Tras proteger el ojo con una gasa limpia, la evaluación profesional es indispensable. Si el diagnóstico confirma una erosión en la córnea, el tratamiento estándar se basa en un esquema de antibióticos y antiinflamatorios diseñados para prevenir infecciones y reducir la hinchazón.
El especialista hizo un llamado a padres de familia y organizadores de eventos para garantizar un uso responsable de las espumas festivas. Asimismo, instó a evitar la mezcla de este producto con sustancias químicas adicionales que puedan agravar la toxicidad y comprometer seriamente la salud ocular de los asistentes.
La entrada Espumas provocan dos de cada 10 emergencias oftalmológicas se publicó primero en El Diario – Bolivia.
El 20% de las consultas oftalmológicas atendidas durante las festividades de Carnaval corresponden a lesiones oculares, causadas por el uso de espumas y sustancias químicas. Así lo advirtió el especialista en oftalmología Sergio Alcoreza Mercado, quien alertó sobre el incremento de irritaciones graves derivadas de los festejos populares. El contacto de estos agentes químicos con
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El 20% de las consultas oftalmológicas atendidas durante las festividades de Carnaval corresponden a lesiones oculares, causadas por el uso de espumas y sustancias químicas. Así lo advirtió el especialista en oftalmología Sergio Alcoreza Mercado, quien alertó sobre el incremento de irritaciones graves derivadas de los festejos populares.
El contacto de estos agentes químicos con el globo ocular desencadena una reacción inmediata de ardor y enrojecimiento. Sin embargo, el peligro real radica en la respuesta mecánica de los menores: “El problema es que los niños tienden a frotarse los ojos, lo que provoca lesiones directas en el epitelio de la córnea”.
El incremento de cuadros de ansiedad en adultos jóvenes ha encendido las alarmas en el sector salud. El especialista calificó la cifra como “llamativa”, luego de revelar que estos casos ya representan aproximadamente el 25% de las consultas recientes en su práctica privada.
El médico especialista advirtió que el grueso de los pacientes son niños y adolescentes, afectados tras el uso recreativo de espumas en corsos y festividades. “El contacto directo de estos aerosoles —que a menudo contienen químicos irritantes— con la mucosa ocular, sumado al uso de agua contaminada en los juegos, desencadena cuadros de conjuntivitis química y severas reacciones alérgicas”, dijo.
Los pacientes atendidos —dijo— corresponde a niños y adolescentes expuestos al uso de espumas en corsos y festividades. Según el reporte médico, el contacto directo de estos aerosoles, que a menudo interactúan con sustancias químicas o agua contaminada, desencadena cuadros de conjuntivitis irritativa y severas reacciones alérgicas que ponen en riesgo la salud visual de los menores.
El experto enfatizó que el globo ocular es un órgano de extrema delicadeza, donde la intrusión de cualquier agente externo —ya sean químicos o partículas— desencadena cuadros de dolor agudo y fotofobia severa. “La falta de un tratamiento oportuno puede derivar en complicaciones crónicas de la visión”, puntualizó.
El riesgo de frotarse los ojos con manos sucias no es menor: puede derivar en una infección corneal grave que evolucione a úlcera si se descuida. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan no aplicar colirios sin prescripción y buscar asistencia profesional ante señales de alerta como dolor persistente, lagrimeo excesivo o sensibilidad a la luz. El diagnóstico temprano es clave para evitar daños irreversibles en la capacidad visual.
Como protocolo de primeros auxilios, el especialista subrayó la importancia de la higiene inmediata: un lavado ocular suave con agua purificada, sin ejercer presión sobre el globo ocular. Tras proteger el ojo con una gasa limpia, la evaluación profesional es indispensable. Si el diagnóstico confirma una erosión en la córnea, el tratamiento estándar se basa en un esquema de antibióticos y antiinflamatorios diseñados para prevenir infecciones y reducir la hinchazón.
El especialista hizo un llamado a padres de familia y organizadores de eventos para garantizar un uso responsable de las espumas festivas. Asimismo, instó a evitar la mezcla de este producto con sustancias químicas adicionales que puedan agravar la toxicidad y comprometer seriamente la salud ocular de los asistentes.
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