La falta de combustible, en especial el diésel, pone en riesgo la producción de 70 millones de dólares de azúcar y etanol, un costo de internacional de 543 millones y más de 145 millones de bolivianos en el mercado nacional. Las filas nuevamente aparecen en las estaciones de servicio y el contrabando resurgió porque el valor del combustible con países vecinos es más bajo. Desde la Cámara Nacional de Comercio (CNC) exigen decisiones estructurales que garanticen el abastecimiento y la actividad económica.
La crisis energética empezó en 2025, causado por la caída de la producción de hidrocarburos y la escasez de divisas. La falta de recursos provocó que los buques con combustible no puedan descargar, pero se lo atribuía al mal tiempo.
Los expertos en hidrocarburos indicaron, en su momento, que la caída de la producción de gas está asociada a la reducción de la oferta de líquidos, es decir petróleo, materia prima para la gasolina y diésel.
De acuerdo con los datos oficiales, se importa un poco más del 90% de diésel y cerca del 60% de gasolina para el consumo del mercado nacional, lo que implica una erogación de divisas, alrededor de 3.000 millones de dólares.
A pesar de haber eliminado la subvención en diciembre de 2025 y reducir la subvención en casi cerca los 2.000 millones de dólares, a abril nuevamente se repuso, debido al incremento del precio del petróleo en el mercado internacional. Ejecutivos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ya indicaban que el porcentaje estaría por el 20%.
Datos
En 2014 la producción de gas alcanzaba los 60 millones de metros cúbicos día (MMmcd), pero en 2025 cerró con menos del 50%, es decir por debajo de los 30 MMmcd, lo que provocó una reducción de los ingresos y los envíos a mercados vecinos.
Para el analista del sector energético Raúl Velásquez de la Fundación Jubileo, la caída de la producción de hidrocarburos bordea el 64%, es por ello que no se produce todos los combustibles que necesita la economía boliviana, por lo tanto, “hay que importar”.
A eso se suma la falta de divisas, es decir dólares para importar combustibles, que no tiene el Gobierno, lo que complica las compras y la situación de los hidrocarburos podría complicarse aún más con la adquisición de Gas Licuado de Petróleo (GLP) o gas natural y petróleo, además requerirá más recursos y YPFB por el momento no los tiene.
Mientras Velásquez menciona los precios reales, el valor de los combustibles de estar a la par del que se maneja a nivel internacional, de lo contrario será difícil salir del problema en el cual se encuentra el país.
El consultor energético Álvaro Ríos también dijo que el problema de Bolivia son los dólares que no tenemos. “No hay en el Banco Central de Bolivia ni en YPFB y también hay escasez en el sector privado, sino toda la importación lo harían los empresarios”, reflexionó.
Ambas declaraciones fueron realizadas en el programa de Amalia Pando, en Cabildeo Digital. En donde Ríos expresó que el problema es el subsidio, ya que no permite tener una economía formal y Bolivia ya se convirtió en un importador neto de energía.
Anunció que, si no cambia la situación del sector hidrocarburos, en 2033 la importación de combustibles provocará una erogación de recursos cercano a los 6.000 millones de dólares, con un barril de petróleo estimado en 100 dólares.
Hecho aislado
Ante ese panorama complicado, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Eduardo Olivo, aseguró que la crisis de combustibles no es un hecho aislado.
La situación actual se lo atribuye a la falta de previsión, planificación y ejecución de medidas drásticas para resolver el problema nacional que mantiene al país en una incertidumbre y escasez permanente.
El presidente de la CNC lamentó que la situación se presente en plena zafra, período crítico para la producción agrícola. Olivo advirtió que está en riesgo 700 millones de dólares en producción de azúcar y etanol.
Manifestó que las filas interminables en las estaciones de servicio y la especulación para acceder al diésel están elevando los costos del transporte de productos del campo a las ciudades, su incidencia está en el incremento de precios de los alimentos y el costo de vida de los bolivianos.
“Cada día de paralización le cuesta al país más de 54 millones de dólares por retraso en el flujo de carga internacional y más de 145 millones de bolivianos en la actividad económica interna”, lamentó.
Por eso detalló que esa situación no es sostenible y no pueden aceptar que la economía nacional dependa de decisiones frágiles tardías e improvisadas.
Asimismo, sostuvo que desde la CNC exigen medidas inmediatas y concretas.
Frente a ese panorama desolador, piden una transparencia total en la compra, importación, volúmenes y el abastecimiento de combustibles en las próximas semanas y meses; también garantizar carburantes para los sectores productivos, priorizando la cadena alimentaria, el transporte y las actividades que sostienen el abastecimiento nacional.
Solicitan la liberación de la importación de combustibles. “Bolivia necesita que el sector privado importe y abastezca directamente a los consumidores. Ministro (Marcelo) Blanco no podemos seguir el esquema cerrado de dependencia”, apuntó.
Si no se toma decisiones concretas ahora, las consecuencias serán graves, menor producción, desabastecimiento, incremento de precios y pérdida de empleos, advirtió.
“Bolivia no puede seguir gestionando crisis semana a semana, el país necesita decisiones no explicaciones y las necesita ahora”, concluyó.
Ley
El consultor del sector energético, Boris Gómez Úzqueda, sostiene que urge nueva Ley de Hidrocarburos y nueva Ley de Electricidad para que privados asuman tareas de exploración/producción/refino y comercialización de gas y derivados de petróleo.
Sin embargo, el Estado no tiene dinero ni tecnología para asumir esos roles. El analista plantea una reforma estructural del modelo energético.
Sin energía no hay economía, sentencia y sostiene que el crecimiento de la producción y la competitividad dependen del acceso seguro y sostenible a gas, combustibles y electricidad.
Por ello se inclina por una Nueva Política Energética con apertura a la inversión privada en proyectos de: Electricidad renovable, hidrógeno verde, inteligencia artificial aplicada al sector y centros de datos regionales.
Eso permitiría atraer capital internacional y aprovechar coyunturas globales, como ya lo hacen países como Panamá, Paraguay o Costa Rica, sostiene.
El país necesita reformar la arquitectura legal vigente para garantizar reglas claras y transparentes que incentiven al capital privado. “Es fundamental dejar de lado visiones estatistas/socialistas y apostar por una normativa que promueva la modernización del sector energético”, afirma Gómez.
Entre tanto, el consultor financiero Jaime Dunn planteó la necesidad que YPFB compita en el mercado nacional con empresas nacionales, sin necesidad de privatizarla, y dependerá de su capacidad de mantenerse o desaparecer.
La entrada Falta de diésel pone en riesgo producción y exportaciones se publicó primero en El Diario – Bolivia.
La falta de combustible, en especial el diésel, pone en riesgo la producción de 70 millones de dólares de azúcar y etanol, un costo de internacional de 543 millones y más de 145 millones de bolivianos en el mercado nacional. Las filas nuevamente aparecen en las estaciones de servicio y el contrabando resurgió porque el
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La falta de combustible, en especial el diésel, pone en riesgo la producción de 70 millones de dólares de azúcar y etanol, un costo de internacional de 543 millones y más de 145 millones de bolivianos en el mercado nacional. Las filas nuevamente aparecen en las estaciones de servicio y el contrabando resurgió porque el valor del combustible con países vecinos es más bajo. Desde la Cámara Nacional de Comercio (CNC) exigen decisiones estructurales que garanticen el abastecimiento y la actividad económica.
La crisis energética empezó en 2025, causado por la caída de la producción de hidrocarburos y la escasez de divisas. La falta de recursos provocó que los buques con combustible no puedan descargar, pero se lo atribuía al mal tiempo.
Los expertos en hidrocarburos indicaron, en su momento, que la caída de la producción de gas está asociada a la reducción de la oferta de líquidos, es decir petróleo, materia prima para la gasolina y diésel.
De acuerdo con los datos oficiales, se importa un poco más del 90% de diésel y cerca del 60% de gasolina para el consumo del mercado nacional, lo que implica una erogación de divisas, alrededor de 3.000 millones de dólares.
A pesar de haber eliminado la subvención en diciembre de 2025 y reducir la subvención en casi cerca los 2.000 millones de dólares, a abril nuevamente se repuso, debido al incremento del precio del petróleo en el mercado internacional. Ejecutivos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ya indicaban que el porcentaje estaría por el 20%.
Datos
En 2014 la producción de gas alcanzaba los 60 millones de metros cúbicos día (MMmcd), pero en 2025 cerró con menos del 50%, es decir por debajo de los 30 MMmcd, lo que provocó una reducción de los ingresos y los envíos a mercados vecinos.
Para el analista del sector energético Raúl Velásquez de la Fundación Jubileo, la caída de la producción de hidrocarburos bordea el 64%, es por ello que no se produce todos los combustibles que necesita la economía boliviana, por lo tanto, “hay que importar”.
A eso se suma la falta de divisas, es decir dólares para importar combustibles, que no tiene el Gobierno, lo que complica las compras y la situación de los hidrocarburos podría complicarse aún más con la adquisición de Gas Licuado de Petróleo (GLP) o gas natural y petróleo, además requerirá más recursos y YPFB por el momento no los tiene.
Mientras Velásquez menciona los precios reales, el valor de los combustibles de estar a la par del que se maneja a nivel internacional, de lo contrario será difícil salir del problema en el cual se encuentra el país.
El consultor energético Álvaro Ríos también dijo que el problema de Bolivia son los dólares que no tenemos. “No hay en el Banco Central de Bolivia ni en YPFB y también hay escasez en el sector privado, sino toda la importación lo harían los empresarios”, reflexionó.
Ambas declaraciones fueron realizadas en el programa de Amalia Pando, en Cabildeo Digital. En donde Ríos expresó que el problema es el subsidio, ya que no permite tener una economía formal y Bolivia ya se convirtió en un importador neto de energía.
Anunció que, si no cambia la situación del sector hidrocarburos, en 2033 la importación de combustibles provocará una erogación de recursos cercano a los 6.000 millones de dólares, con un barril de petróleo estimado en 100 dólares.
Hecho aislado
Ante ese panorama complicado, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Eduardo Olivo, aseguró que la crisis de combustibles no es un hecho aislado.
La situación actual se lo atribuye a la falta de previsión, planificación y ejecución de medidas drásticas para resolver el problema nacional que mantiene al país en una incertidumbre y escasez permanente.
El presidente de la CNC lamentó que la situación se presente en plena zafra, período crítico para la producción agrícola. Olivo advirtió que está en riesgo 700 millones de dólares en producción de azúcar y etanol.
Manifestó que las filas interminables en las estaciones de servicio y la especulación para acceder al diésel están elevando los costos del transporte de productos del campo a las ciudades, su incidencia está en el incremento de precios de los alimentos y el costo de vida de los bolivianos.
“Cada día de paralización le cuesta al país más de 54 millones de dólares por retraso en el flujo de carga internacional y más de 145 millones de bolivianos en la actividad económica interna”, lamentó.
Por eso detalló que esa situación no es sostenible y no pueden aceptar que la economía nacional dependa de decisiones frágiles tardías e improvisadas.
Asimismo, sostuvo que desde la CNC exigen medidas inmediatas y concretas.
Frente a ese panorama desolador, piden una transparencia total en la compra, importación, volúmenes y el abastecimiento de combustibles en las próximas semanas y meses; también garantizar carburantes para los sectores productivos, priorizando la cadena alimentaria, el transporte y las actividades que sostienen el abastecimiento nacional.
Solicitan la liberación de la importación de combustibles. “Bolivia necesita que el sector privado importe y abastezca directamente a los consumidores. Ministro (Marcelo) Blanco no podemos seguir el esquema cerrado de dependencia”, apuntó.
Si no se toma decisiones concretas ahora, las consecuencias serán graves, menor producción, desabastecimiento, incremento de precios y pérdida de empleos, advirtió.
“Bolivia no puede seguir gestionando crisis semana a semana, el país necesita decisiones no explicaciones y las necesita ahora”, concluyó.
Ley
El consultor del sector energético, Boris Gómez Úzqueda, sostiene que urge nueva Ley de Hidrocarburos y nueva Ley de Electricidad para que privados asuman tareas de exploración/producción/refino y comercialización de gas y derivados de petróleo.
Sin embargo, el Estado no tiene dinero ni tecnología para asumir esos roles. El analista plantea una reforma estructural del modelo energético.
Sin energía no hay economía, sentencia y sostiene que el crecimiento de la producción y la competitividad dependen del acceso seguro y sostenible a gas, combustibles y electricidad.
Por ello se inclina por una Nueva Política Energética con apertura a la inversión privada en proyectos de: Electricidad renovable, hidrógeno verde, inteligencia artificial aplicada al sector y centros de datos regionales.
Eso permitiría atraer capital internacional y aprovechar coyunturas globales, como ya lo hacen países como Panamá, Paraguay o Costa Rica, sostiene.
El país necesita reformar la arquitectura legal vigente para garantizar reglas claras y transparentes que incentiven al capital privado. “Es fundamental dejar de lado visiones estatistas/socialistas y apostar por una normativa que promueva la modernización del sector energético”, afirma Gómez.
Entre tanto, el consultor financiero Jaime Dunn planteó la necesidad que YPFB compita en el mercado nacional con empresas nacionales, sin necesidad de privatizarla, y dependerá de su capacidad de mantenerse o desaparecer.
La entrada Falta de diésel pone en riesgo producción y exportaciones se publicó primero en El Diario – Bolivia.
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