Un posible brote de hantavirus ha provocado la muerte de tres personas que viajaban en el crucero MV Hondius por el Atlántico y ha afectado al menos a otros cuatro pasajeros, según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), que investiga el origen de la infección.
El Ministerio de Sanidad apunta que «las evidencias actuales» señalan a que los contagios se produjeron en la propia embarcación o en una de las excursiones que hicieron dos de los fallecidos
Un posible brote de hantavirus ha provocado la muerte de tres personas que viajaban en el crucero MV Hondius por el Atlántico y ha afectado al menos a otros tres pasajeros, según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), que investiga el origen de la infección.
En la embarcación hay alrededor de 150 personas, 14 de las cuales tienen nacionalidad española, como ha confirmado la naviera Oceanwide Expeditions.
Por el momento, la presencia del patógeno se ha confirmado en uno de los afectados mediante análisis de laboratorio, aunque, según han informado fuentes de la OMS, «se está llevando a cabo una investigación en profundidad», incluidos estudios epidemiológicos y la secuenciación genética del virus. Este pasajero con infección confirmada por hantavirus se encuentra ingresado en una unidad de cuidados intensivos en Sudáfrica.
«No se trata de ningún virus nuevo», aclara María del Mar Tomás, vocal de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y especialista del Hospital de A Coruña.
Los hantavirus, explica, son una familia de virus que se conocen desde hace décadas y que pueden causar enfermedad grave o incluso la muerte en los humanos. La infección se asocia principalmente con la inhalación de partículas contaminadas con la orina o las heces de roedores que portan el patógeno, aunque también puede producirse por contacto directo con estos fluidos o por la mordedura de estos animales.
«La transmisión de persona a persona es muy rara», confirma Tomás, quien, aclara que este tipo de contagio se ha documentado en escasas ocasiones con un tipo concreto de las variantes del virus.
El posible brote detectado «es raro, inusual», continúa la especialista, quien recuerda que hay que esperar a los resultados de las investigaciones en marcha antes de sacar conclusiones sobre lo ocurrido y el posible origen de la infección. «Lo más probable es que o bien haya habido una exposición previa antes de embarcar o bien haya habido un foco ambiental concreto en la embarcación», señala.
En ese sentido, el Ministerio de Sanidad ha informado de que «las evidencias actuales» apuntan a que los contagios se produjeron en la propia embarcación o en una de las excursiones que hicieron dos de los fallecidos.
Uno de los afectados es el médico de la embarcación, señala la información difundida por Sanidad. En ese caso, no se descarta que el profesional sanitario se haya contagiado «con un contacto estrecho con uno de los fallecidos«, aclara.
Las autoridades sanitarias españolas, aseguran, «están en contacto continuo con OMS, las autoridades del barco, las de Países Bajos (la nacionalidad del crucero) y Reino Unido, e irán facilitando toda la información verificada de la que disponga». Actualmente el barco se encuentra en las inmediaciones de Praia (Cabo Verde), aunque la naviera contempla la posibilidad de desembarcar en Canarias, «donde podrían realizarse exámenes y tratamientos médicos adicionales», ha señalado en un comunicado.
«Hay que investigar lo ocurrido, pero es importante destacar que el riesgo para la población general es bajo«, subraya María del Mar Tomás, que recuerda que «no es un virus con fácil transmisión comunitaria».
«No se propaga igual que otros virus respiratorios, como el Covid, sino que suele provocar casos esporádicos, brotes aislados» y relacionados con una exposición a excrementos de roedores contaminados, señala, subrayando que «es necesario enviar un mensaje de tranquilidad a la población».
Para controlar la situación, adelanta, se hará un estudio epidemiológico exhaustivo, se aislarán los posibles casos con síntomas y se investigará el posible foco común. Además, se establecerán medidas de higiene y de control ambiental, así como una limpieza exhaustiva y posible desratización de toda la embarcación.
Coincide con su punto de vista Antoni Trilla, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Barcelona: «El riesgo para la población general es bajo», subraya el especialista, quien recuerda que habrá que esperar a conocer los resultados de la investigación en marcha para sacar conclusiones sobre el brote.
Dado que los primeros signos de la infección son bastante inespecíficos, es posible que algunos de los casos que se están estudiando no se deban realmente al patógeno.
En cualquier caso, no estamos ante un virus con un alto potencial de diseminación, recuerda.
«La mayoría de los pasajeros, si no tienen síntomas, no tendrían que someterse a ninguna cuarentena«, explica. «Tras someterse a un examen de salud, no serían necesarias medidas especiales de control más allá de vigilar su estado de salud en los próximos días». Sí se indicaría el aislamiento a pasajeros con síntomas compatibles por precaución, aclara.
Los hantavirus pueden causar principalmente dos síndromes: el síndrome pulmonar por hantavirus (HPS) y la fiebre hemorrágica con síndrome renal en función de la variante responsable de la infección. Se trata de dos enfermedades potencialmente muy graves. Así, el 38% de las personas que presentan síntomas respiratorios mueren a causa de la enfermedad, según datos de los Centros para el Control de Enfermedades de EEUU (CDC por sus siglas en inglés).
La zona de la Patagonia argentina de la que partió el crucero es precisamente una zona endémica de una variante de hantavirus relacionada con el desarrollo de síndrome pulmonar, la denominada Andes, explica Miguel Ángel Jiménez Clavero, investigador del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA).
Desde 2025, ocho países de la Región de las Américas, principalmente del Cono sur han notificado casos confirmados de síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), con un total agregado de 229 casos y 59 defunciones, lo que corresponde a una tasa de letalidad regional de 25,7%, según datos del Ministerio de Sanidad. Los países que han reportado casos durante el año pasado son: Argentina, Brasil, Bolivia (el Estado Plurinacional de), Chile, los Estados Unidos de América, Panamá, Paraguay y Uruguay. «Se conocen principalmente cuatro grandes tipos, cada una en una región distinta del planeta», señala Jiménez Clavero.
Aunque las primeras descripciones de este tipo de patógenos se remontan a la década de los 50, nuevas variantes de hantavirus han seguido detectándose más recientemente.
Así, en 1993, en un área de Estados Unidos conocida por Four Corners, en los límites de Utah, Arizona, Nuevo México y Colorado, se detectó un brote de una enfermedad desconocida cuyo responsable resultó ser un nuevo tipo de hantavirus que se diseminaba a través de las heces secas de roedores. «En un primer momento, se propuso que el patógeno se denominara virus Four Corners, por la localización, pero tanto los habitantes como las autoridades de la zona se negaron totalmente. Hubo otros intentos infructuosos, hasta que a alguien se le ocurrió una solución que por fin convenció a todo el mundo. En esa área había un pequeño poblado que desde los tiempos de la presencia española se llamaba «Sin Nombre», así en castellano. Y eso fue lo que decidieron ponerle: virus Sin Nombre», explica Jiménez Clavero.
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