El exprimer ministro húngaro, Viktor Orbán, anunció ayer que encabezará un movimiento de “resistencia” pacífica contra lo que calificó como el ejercicio tiránico del poder por parte del nuevo gobierno.
Orbán fue derrotado en una elección aplastante en abril por el primer ministro Péter Magyar y su partido proeuropeo Tisza, lo que puso fin a sus 16 años en el cargo. Desde entonces, el partido nacionalista Fidesz de Orbán tuvo dificultades para recuperarse.
En una conferencia de prensa frente a la sede del partido en Budapest, Orbán afirmó que una enmienda constitucional aprobada la semana pasada por la mayoría de Tisza en el Parlamento, que destituyó al presidente de Hungría de la era Orbán e impuso un límite de 12 años de mandato para los miembros del Parlamento, había “desmantelado el Estado de derecho y eliminado el sistema de frenos y contrapesos”.
El límite de mandato, que se aplica de forma retroactiva, devuelve a Hungría a una situación similar a la de los últimos años de su dictadura comunista a finales de la década de 1980, sostuvo Orbán, “cuando no había democracia en Hungría, no había Estado de derecho”.
Señaló que el límite de mandato excluiría a alrededor de la mitad de los actuales miembros de la coalición de su partido de postularse en las próximas elecciones nacionales previstas para 2030.
“Este nuevo sistema político no es una democracia, es tiranía”, manifestó Orbán.
“MAFIA” DE ORBÁN
Desde que asumió el cargo en mayo, la administración de Magyar se ha puesto a desmantelar lo que él llama la “mafia” de Orbán, al destituir a numerosos designados políticos, así como a jefes de instituciones consideradas como facilitadoras del gobierno autocrático de Orbán.
La nueva administración suspendió el servicio informativo de la televisión y la radio públicas de Hungría que, según argumentó Magyar, funcionaba como una “fábrica de propaganda” para el partido de Orbán, y cerró la Oficina de Protección de la Soberanía, una autoridad que los opositores de Orbán consideran una herramienta para intimidar a críticos y silenciar a los medios independientes.
Fidesz presentó estas medidas como ataques a la democracia y advirtió sobre la gestación de un sistema autoritario. Tisza sostiene que está utilizando su abrumador mandato electoral para cumplir promesas de campaña, combatir la corrupción y restaurar el Estado de derecho que se erosionó bajo Orbán.
Orbán afirmó ayer que su partido considera “ilegítimos” a cualesquiera funcionarios que Tisza nombre para reemplazar a los anteriores, y anunció la “Declaración de Resistencia” de su partido contra el gobierno de Magyar.
NUEVA RESISTENCIA
En la declaración, que Fidesz difundió a última hora del martes, el partido afirma que “a partir de este día, nuestra misión es restaurar el Estado de derecho democrático”.
“Todo ciudadano tiene derecho a plantarse contra el gobierno tiránico”, señaló la declaración. “Fidesz… utilizará todos los medios pacíficos, tanto dentro como fuera del Parlamento, para resistir el ejercicio arbitrario del poder”.
El texto ofrece pocos detalles, pero sostuvo que ayudará a las “víctimas del régimen autoritario” y documentará violaciones de la ley.
Tras dominar la política húngara durante casi dos décadas, Fidesz entró en una espiral desde su derrota electoral. Según una encuesta de junio de la firma demoscópica Medián y publicada por el sitio de noticias HVG.hu, el apoyo a Tisza se sitúa en 60% entre toda la población del país, mientras que el respaldo a Fidesz se redujo a 18%.
Fiscales e investigadores de la autoridad tributaria de Hungría allanaron el martes oficinas que albergan los servidores de datos de Fidesz como parte de una investigación por presunta malversación y otros delitos durante el gobierno de Orbán. Orbán alegó ayer que el allanamiento se realizó “por órdenes políticas”, y afirmó que una acción así podría ocurrir “solo en dictaduras severas”.
Políticos destacados de Fidesz pasaron a un segundo plano o abandonaron la política. La semana pasada, el jefe del bloque parlamentario, Gergely Gulyás, renunció a su cargo, mientras que el canciller de la era Orbán, Péter Szijjártó, anunció que dimitía del Parlamento para asumir un puesto ejecutivo en el fabricante chino de automóviles BYD.(Independent)
La entrada Orbán anuncia movimiento de “resistencia” contra gobierno se publicó primero en El Diario – Bolivia.
El exprimer ministro húngaro, Viktor Orbán, anunció ayer que encabezará un movimiento de “resistencia” pacífica contra lo que calificó como el ejercicio tiránico del poder por parte del nuevo gobierno. Orbán fue derrotado en una elección aplastante en abril por el primer ministro Péter Magyar y su partido proeuropeo Tisza, lo que puso fin a
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El exprimer ministro húngaro, Viktor Orbán, anunció ayer que encabezará un movimiento de “resistencia” pacífica contra lo que calificó como el ejercicio tiránico del poder por parte del nuevo gobierno.
Orbán fue derrotado en una elección aplastante en abril por el primer ministro Péter Magyar y su partido proeuropeo Tisza, lo que puso fin a sus 16 años en el cargo. Desde entonces, el partido nacionalista Fidesz de Orbán tuvo dificultades para recuperarse.
En una conferencia de prensa frente a la sede del partido en Budapest, Orbán afirmó que una enmienda constitucional aprobada la semana pasada por la mayoría de Tisza en el Parlamento, que destituyó al presidente de Hungría de la era Orbán e impuso un límite de 12 años de mandato para los miembros del Parlamento, había “desmantelado el Estado de derecho y eliminado el sistema de frenos y contrapesos”.
El límite de mandato, que se aplica de forma retroactiva, devuelve a Hungría a una situación similar a la de los últimos años de su dictadura comunista a finales de la década de 1980, sostuvo Orbán, “cuando no había democracia en Hungría, no había Estado de derecho”.
Señaló que el límite de mandato excluiría a alrededor de la mitad de los actuales miembros de la coalición de su partido de postularse en las próximas elecciones nacionales previstas para 2030.
“Este nuevo sistema político no es una democracia, es tiranía”, manifestó Orbán.
“MAFIA” DE ORBÁN
Desde que asumió el cargo en mayo, la administración de Magyar se ha puesto a desmantelar lo que él llama la “mafia” de Orbán, al destituir a numerosos designados políticos, así como a jefes de instituciones consideradas como facilitadoras del gobierno autocrático de Orbán.
La nueva administración suspendió el servicio informativo de la televisión y la radio públicas de Hungría que, según argumentó Magyar, funcionaba como una “fábrica de propaganda” para el partido de Orbán, y cerró la Oficina de Protección de la Soberanía, una autoridad que los opositores de Orbán consideran una herramienta para intimidar a críticos y silenciar a los medios independientes.
Fidesz presentó estas medidas como ataques a la democracia y advirtió sobre la gestación de un sistema autoritario. Tisza sostiene que está utilizando su abrumador mandato electoral para cumplir promesas de campaña, combatir la corrupción y restaurar el Estado de derecho que se erosionó bajo Orbán.
Orbán afirmó ayer que su partido considera “ilegítimos” a cualesquiera funcionarios que Tisza nombre para reemplazar a los anteriores, y anunció la “Declaración de Resistencia” de su partido contra el gobierno de Magyar.
NUEVA RESISTENCIA
En la declaración, que Fidesz difundió a última hora del martes, el partido afirma que “a partir de este día, nuestra misión es restaurar el Estado de derecho democrático”.
“Todo ciudadano tiene derecho a plantarse contra el gobierno tiránico”, señaló la declaración. “Fidesz… utilizará todos los medios pacíficos, tanto dentro como fuera del Parlamento, para resistir el ejercicio arbitrario del poder”.
El texto ofrece pocos detalles, pero sostuvo que ayudará a las “víctimas del régimen autoritario” y documentará violaciones de la ley.
Tras dominar la política húngara durante casi dos décadas, Fidesz entró en una espiral desde su derrota electoral. Según una encuesta de junio de la firma demoscópica Medián y publicada por el sitio de noticias HVG.hu, el apoyo a Tisza se sitúa en 60% entre toda la población del país, mientras que el respaldo a Fidesz se redujo a 18%.
Fiscales e investigadores de la autoridad tributaria de Hungría allanaron el martes oficinas que albergan los servidores de datos de Fidesz como parte de una investigación por presunta malversación y otros delitos durante el gobierno de Orbán. Orbán alegó ayer que el allanamiento se realizó “por órdenes políticas”, y afirmó que una acción así podría ocurrir “solo en dictaduras severas”.
Políticos destacados de Fidesz pasaron a un segundo plano o abandonaron la política. La semana pasada, el jefe del bloque parlamentario, Gergely Gulyás, renunció a su cargo, mientras que el canciller de la era Orbán, Péter Szijjártó, anunció que dimitía del Parlamento para asumir un puesto ejecutivo en el fabricante chino de automóviles BYD.(Independent)
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