Los jóvenes ya no beben como lo hacían las generaciones anteriores. El Ministerio de Sanidad ha publicado un nuevo informe monográfico sobre el consumo de alcohol basado en los datos de la Encuesta de Salud de España (ESdE): el consumo habitual de alcohol entre los jóvenes cae un 60% en los últimos 20 años.
Un tercio de la población declara no haber consumido alcohol durante el último año, lo que sitúa a España entre los países europeos con mayor proporción de personas abstemias, según el último análisis realizado por el Ministerio de Sanidad
Los jóvenes ya no beben como sí lo hacían las generaciones anteriores. El Ministerio de Sanidad ha publicado un nuevo informe monográfico sobre consumo de alcohol basado en los datos de la Encuesta de Salud de España (ESdE): el consumo habitual de alcohol entre los jóvenes cae un 60% en las dos últimas décadas.
La población de 15 a 24 años presenta la reducción más intensa observada en todos los grupos de edad analizados, con una caída de casi el 60% en el consumo habitual de alcohol desde 2006.
En 2023, el 31,1% de la población consumía alcohol al menos una vez por semana, frente al 48,4% registrado en 2006. Entre las personas de 15 a 24 años, la prevalencia de consumo habitual ha pasado del 43,8% al 17,9%, lo que supone la mayor caída observada entre todos los grupos de edad analizados.
Los resultados muestran una transformación significativa de los hábitos de consumo durante las últimas dos décadas. El consumo habitual de alcohol continúa descendiendo de forma sostenida y alcanza su reducción más intensa entre la población joven. De hecho, los resultados de la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES 2025) en los últimos 12 meses se había reducido en 2,6 puntos el consumo de alcohol entre estudiantes de 14 a 18 años.
Mientras, por otro lado, persisten patrones de consumo intensivo que se han duplicado en la última década, sobre todo entre las personas de 25 a 64 años, y la ingesta en fines de semana triplica ya la de los días laborables.
Un tercio de la población declara no haber consumido alcohol durante el último año, situando a España entre los países de la Unión Europea con mayor proporción de personas abstemias, un 33,4% frente al 26,2%. La abstinencia es alta en jóvenes (15-24 años: 38,4%), alcanza su punto más bajo en la madurez (45-54 años: 26,3%) y aumenta drásticamente en la vejez, alcanzando el 70,4% en mayores de 85 años
Sin embargo, el informe pone de manifiesto una paradoja en los patrones de consumo: pese a contar con una de las tasas de abstinencia más elevadas de Europa, España ocupa la segunda posición en consumo diario de alcohol, solo por detrás de Portugal.
Regionalmente, La Rioja, Baleares y Extremadura registran los mayores índices de consumo de riesgo y volumen de ingesta. En cuanto a preferencias, la cerveza se consolida como la bebida hegemónica en todas las edades, excepto en los mayores de 65 años, quienes mantienen el vino como su opción predilecta.
A pesar de la reducción de la prevalencia global, el informe identifica cambios relevantes en la forma de consumir alcohol. Entre las personas consumidoras habituales, el volumen medio diario de consumo se concentra cada vez más en los fines de semana, donde llega a triplicar el registrado durante los días laborables.
Además, los episodios de consumo intensivo o binge drinking han aumentado de forma significativa durante la última década. En 2023, el 16,7% de la población declaró haber realizado algún episodio de consumo intensivo de alcohol en los últimos doce meses. En los menores (entre 14 y 18 años), el 24,7% ha tomado cinco o más vasos de bebidas alcohólicas en un intervalo aproximado de dos horas.
Pese a que este patrón continúa siendo más frecuente entre los hombres, se observa un incremento en los grupos de edad intermedia, entre los 25 y los 64 años, así como en determinados grupos de mujeres jóvenes, lo que constituye un aspecto de especial relevancia desde la perspectiva de la salud pública.
Entre los hombres, los mayores niveles de consumo y las prevalencias más elevadas de consumo de riesgo se concentran en personas con menor nivel educativo, en situación de desempleo y entre la población jubilada.
En las mujeres, por el contrario, algunos indicadores de consumo por encima de los límites de bajo riesgo y de consumo intensivo presentan prevalencias más elevadas entre aquellas con estudios superiores, ocupadas y pertenecientes a clases sociales más favorecidas.
Estos resultados reflejan la existencia de perfiles de consumo diferenciados según el contexto social y el género, y «ponen de manifiesto la importancia de incorporar la perspectiva de género y los determinantes sociales de la salud en las políticas de prevención y abordaje del consumo de alcohol», apunta el informe de Sanidad.
Las bebidas más consumidas por las personas que beben de manera habitual son la cerveza (57,1% de las unidades de bebida consumidas) y el vino (30,9%). Se observan diferencias generacionales y de género marcadas: el vino es la bebida predominante en las personas consumidoras de 65 y más años (53,8% en hombres y 63,5% en mujeres). En los jóvenes (15-24 años) tienen mayor peso los combinados y el vermut, especialmente en mujeres (32,2% y 10% respectivamente).
Las personas que consumen diariamente alcohol optan mayoritariamente por cerveza y vino, mientras que las que lo consumen ocasionalmente (1-2 días/semana) aumentan el consumo de combinados.
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