El 28,1% de las mujeres afirma haberse visto forzada alguna vez a hacer algo que no quería en una relación sexual, frente al 12,8% de los hombres. Ellos, un 27,5%, declaran haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales. Siete de cada diez hombres consume pornografía, frente al 24,9% de las mujeres, y es más frecuente entre los 25 y 34 años, donde supera el 60%. Y también siete de cada diez están contentos con su vida sexual.
Casi tres de cada diez mujeres afirman haberse visto forzada alguna vez a hacer algo que no quería en una relación sexual, según la Encuesta Nacional de Salud Sexual, elaborada por el Ministerio de Sanidad junto al CIS
El 28,1% de las mujeres afirma haberse visto forzada alguna vez a hacer algo que no quería en una relación sexual, frente al 12,8% de los hombres. Ellos, un 27,5%, declaran haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales. Siete de cada diez hombres consume pornografía, frente al 24,9% de las mujeres, y es más frecuente entre los 25 y 34 años, donde supera el 60%. Y también siete de cada diez están contentos con su vida sexual.
Todos estos datos, y otros, sirven para mostrar una radiografía de la vida sexual de los españoles. Han pasado 16 años desde la primera vez que se preguntó a la población de nuestro país sobre sus hábitos, actitudes y experiencias sexuales. Ahora, el Ministerio de Sanidad junto al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha elaborado la segunda edición de la Encuesta Nacional de Salud Sexual (ENSS II). Entre las conclusiones, se enumeran retos urgentes en materia de prevención, salud sexual y la necesidad de una educación integral que refuerce la cultura del consentimiento.
Desde el ministerio, Mónica García, ha comentado que «esta fotografía» no busca juzgar, sino «comprender mejorla salud sexual para abordar los problemas» y desafíos que plantean desde diferentes esferas para plantear políticas públicas acordes. «Muestra una sociedad, más diversa y respetuosa que la de hace 16 años», ha comentado García, que ha apuntado la mayoría de la población respalda que se imparta educación sexual en Primaria, ESO y FP.
El ámbito educativo es la principal fuente de información para los hombres, con un 30,6%, mientras que entre las mujeres sigue siendo su madre, con un 29%. La media de edad de inicio de las relaciones sexuales con otra persona fue 17,6 años, habiendo casi un año de diferencia entre hombres (17,1) y mujeres (18,1).
Hay actitudes que han empeorado y ofrecen respuestas a la aparición de enfermedades de relevancia para la salud pública. El 75,2% de las personas no utilizó preservativo en su última relación con penetración vaginal, frente al 38% que declaraba no usarlo en 2009. Que se haya duplicado la falta de prevención en las relaciones sexuales tiene una consecuencia clara en la explosión de casos de infecciones de transmisión sexual (ITS) en los últimos años.
De hecho, hace una semana durante la Jornada de sensibilización y actualización en materia de infecciones de transmisión sexual (ITS), Cristina Epalza Ibarrondo, portavoz de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica, apuntó que «desde 2002, el uso del preservativo ha caído 18 puntos», y se recordaba que «las ITS no están circunscritas a un grupo poblacional concreto«.
Sobre la protección necesaria en las relaciones sexuales, entre quienes no lo usaron, un 29,2% se justificó diciendo que solo mantenía relaciones con su pareja, el 21,6% argumentó que usaba otro método anticonceptivo y el 24,5% que él/ella o su pareja no se encontraban en edad fértil.
La encuesta resume que el 25% usó preservativo, alrededor del 50% recurrió a otros métodos anticonceptivos o de prevención del embarazo —como anticoncepción hormonal, marcha atrás o vasectomía— y el 25% restante no empleó ningún tipo de protección ni método anticonceptivo.
Esta falta de prevención se refleja en que el 62,3% de la población nunca se ha realizado una prueba de VIH. Además, un 2,4% de la población recibió un diagnóstico de ITS en el último año, siendo el Virus del Papiloma Humano (VPH) el más frecuente en mujeres (47,6%) y la gonorrea y micosis los más comunes en hombres (19,0% cada uno).
La encuesta señala diferencias relevantes en torno al consentimiento. El 54,3% de los hombres está bastante o muy de acuerdo con que, si se acepta tener un encuentro sexual, hay que llegar hasta el final si la otra persona quiere, frente al 36,6% de las mujeres. En sentido contrario, el 60,5% de las mujeres se muestra poco o nada de acuerdo con esta afirmación.
En el ámbito de la violencia, el 28,2% de las mujeres afirma haberse visto forzada a realizar prácticas no deseadas alguna vez en su vida (el 26,1% de forma ocasional). Por su parte, el 13,6% de los hombres admite haber tenido la sensación de obligar a su pareja en alguna ocasión.
A través de la muestra de 9.009 entrevistas representativas, la encuesta permite desgranar cómo es el sexo de la población española, con las asignaturas pendientes de la protección y el consentimiento. Por un lado, se pueden comparar algunos indicadores con la primera edición, realizada en 2009. Uno de ellos es la satisfacción con la vida sexual: aunque el 77,2% de la población se declara actualmente satisfecha, el estudio detecta un descenso respecto al 85,8% registrado entonces. Esta tendencia se acentúa con la edad, hasta caer al 51,3% entre las personas mayores de 75 años.
De la satisfacción sexual a su vinculación con la felicidad que proporciona o se le atribuye, la encuesta revela que se está menos «contento», ellas menos. Tanto es así que la actividad sexual pierde peso como requisito asociado a la felicidad. El grado de acuerdo con la afirmación «sin una vida sexual activa no es posible ser feliz» baja del 36,9% al 34,6% entre los hombres y desciende de forma más acusada entre las mujeres, del 39,3% en 2009 al 28,5% en la actualidad. Hoy, el 60,8% de la población se muestra poco o nada de acuerdo con esta idea.
La encuesta también analiza el pago por mantener relaciones sexuales. Esta práctica se concentra de forma muy mayoritaria entre los hombres. El 27,5% declara haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales: un 9,6% lo ha hecho una sola vez en la vida y un 17,9% más de una vez. Entre quienes pagaron alguna vez, el 79,1% afirma que fue hace más de cinco años, mientras que el 9,5% lo hizo en el último año.
En el consumo de pornografía se muestra una clara brecha por sexo: ellos la usan más que ellas. El 71,9% de los hombres declara haber echado mano de este recurso en el último año, frente al 24,9% de las mujeres. El consumo es más frecuente entre adultos jóvenes, de 25 a 34 años, donde supera el 60%, y se reduce de forma progresiva a partir de los grupos de mayor edad.
La frecuencia de consumo también refleja diferencias relevantes: el 13,6% de la población ve pornografía al menos una vez a la semana, el 9,6% lo hace con periodicidad mensual y el 2,3% declara un consumo diario. Estos datos refuerzan la necesidad de abordar la educación sexual desde una perspectiva integral, que incluya información rigurosa, consentimiento, relaciones igualitarias y prevención.
Entre los avances, la encuesta revela que el 88,1% de la población considera que una relación entre personas del mismo sexo es tan respetable como una heterosexual. Esta cifra se ha más que duplicado desde 2009, cuando el apoyo apenas alcanzaba el 41,0%, y muestra un consenso casi idéntico entre hombres (87,1%) y mujeres (89,0%).
- Atracción Heterosexual: Representa a la mayoría de la población, con un 87,5% de los hombres atraídos por mujeres y un 77,2% de las mujeres atraídas por hombres.
- Atracción Homosexual: Un 4,7% de los hombres reporta sentir atracción por hombres y un 1,5% de las mujeres por mujeres. En términos de experiencia vital, el 13,4% de la población afirma haber mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo en algún momento.
- Bisexualidad y atracción independiente del género: Sienten atracción por ambos sexos el 2,6% de los hombres y el 4,3% de las mujeres. Además, un 2,5% de varones y un 4,3% de mujeres manifiestan que el género no es determinante en su atracción.
- Ausencia de atracción (Asexualidad): Este grupo es especialmente significativo entre las mujeres (12,0%) frente a los hombres (2,3%). Este dateo está muy vinculado a la edad, alcanzando el 32,2% en los mayores de 75 años.
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