<p>Echar mano de los fármacos de la familia <a href=»https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/ozempic.html»><i>Ozempic</i></a> (como Wegovy y Mounjaro) <strong>no es sinónimo de adelgazar con salud</strong>. Los médicos repiten que «estos medicamentos no funcionan si no se come adecuadamente y se hace el ejercicio necesario». Ahora, ve la luz uno de los primeros trabajos que examinan el <strong>comportamiento alimentario</strong> de las personas que utilizan los <strong>GLP-1</strong>.</p>
Por primera vez, un trabajo analiza cómo los pacientes toman los GLP-1. «Sin una adecuada pauta nutricional, se pueden dar graves deficiencias, como la sarcopenia»
Echar mano de los fármacos de la familia Ozempic (como Wegovy y Mounjaro) no es sinónimo de adelgazar con salud. Los médicos repiten que «estos medicamentos no funcionan si no se come adecuadamente y se hace el ejercicio necesario». Ahora, ve la luz uno de los primeros trabajos que examinan el comportamiento alimentario de las personas que utilizan los GLP-1.
Las conclusiones de un equipo de investigadoras de la Universidad de Milán y el Hospital IRCCS San Raffaele, que se presentarán en el próximo Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), subrayan que «prescribir los GLP-1 sin abordar una adecuación nutricional puede dejar a los pacientes vulnerables a deficiencias clínicamente relevantes», explica una de las autoras principales, Rebecca De Lorenzo, de la Unidad de Medicina Interna especializada en Salud Metabólica y Envejecimiento del Centro de Salud Metabólica del hospital italiano.
Mediante el uso de una aplicación con inteligencia artificial, las investigadoras han determinado que quienes emplean estos medicamentos consumen significativamente menos calorías y proteínas, con un 88% de los usuarios por debajo de los niveles recomendados.
Los resultados indican que la supresión del apetito es proporcional en todos los nutrientes, lo que genera una ingesta proteica críticamente baja que pone en riesgo la masa muscular. Mientras que los expertos recomiendan entre 1,0 y 1,2 g/kg/día durante la pérdida de peso activa, los usuarios analizados consumían solo 0,6 g/kg/día, aproximadamente la mitad de lo necesario para preservar la masa magra.
Además, se observó una tendencia marcada a saltarse comidas. En concreto, se saltan la cena en un 40,4% de los días, el desayuno en un 31,3% y el almuerzo en un 30,5%. Esto reduce las oportunidades de alcanzar los umbrales de proteína necesarios para la síntesis muscular, que se estima en unos 20-30 gramos por comida.
Uno de los errores es «usar» el fármaco sin una prescripción médica. «Hay que integrar una guía nutricional personalizada y un seguimiento activo para evitar complicaciones como la sarcopenia durante el tratamiento», subraya otra de las responsables del trabajo, Patrizia Rovere Querini, directora de la Unidad de Medicina Interna.
Muchos pacientes utilizan los fármacos GLP-1 sin adaptar sus hábitos dietéticos a su nueva realidad de apetito reducido o sin buscar una guía nutricional personalizada. Al consumir muy pocas calorías (una media de 1.100 kcal/día), es logísticamente muy difícil obtener los nutrientes necesarios solo con alimentos integrales sin una planificación deliberada, señala el trabajo.
Esa restricción calórica o de alimentos no es ordenada; los pacientes tienden a comer menos cantidad de todo de forma proporcional, en lugar de mejorar la calidad de la dieta. «Esto significa que no priorizan alimentos densos en nutrientes, lo que puede derivar en deficiencias de micronutrientes como hierro, vitamina B12, calcio, vitamina D y fibra», añade la bióloga especializada en nutrición Valentina Vinelli.
A esa carencia nutricional se suma que no se incrementa la actividad física que precisa esta terapia antiobesidad. Y este es otro error común: no combinar el medicamento con ejercicio de resistencia. La falta de este estímulo, sumada a la baja ingesta de proteínas, aumenta significativamente el riesgo de sarcopenia (pérdida de masa y función muscular). «Esto justifica una intervención temprana y proactiva en lugar de esperar a que aparezcan signos clínicos de pérdida muscular», afirma De Lorenzo.
«Aunque estos medicamentos producen una pérdida de peso notable, la cuestión de si la pérdida de grasa con estas terapias va en detrimento del músculo es objeto de un fuerte debate. Mientras, el consenso general es que la protección del tejido muscular debe ser una meta fundamental de cualquier programa de pérdida de peso», insisten las tres investigadoras.
El enfoque más eficaz y seguro requiere no solo la medicación «siempre bajo control clínico», sino «una priorización de las proteínas en cada comida, evitar saltarse comidas y mantener un programa estructurado de actividad física», remachan.
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