Aunque ya de a poco el tema ha ido perdiendo notoriedad, sobre todo en el país, entender lo que son los “therian” resulta importante para la sociedad. En entrevista con EL DIARIO, la psicóloga Tatiana Mercado explicó que se trata de una subcultura urbana practicada generalmente por adolescentes y jóvenes que necesitan fortalecer su sentido de pertenencia y definir su identidad. En tanto, la antropóloga Luz Castillo acotó que “no es que (estas personas) se hayan transformado en animales, sino que están representando a un animal, pero con rasgos humanos”.
Aunque, al ser un movimiento, relativamente nuevo, aún hay poca información sobre este movimiento, pero muchos usan el término para describir a los individuos que sienten una conexión con un animal.
“Aún aprendemos todavía de esta subcultura urbana, porque este movimiento o comunidad nació en los foros y grupos de la internet (…) viene recién de los años 90. Se sabe muy poco, pero se dice que se inició en Estados Unidos, sin embargo, existen comunidades therrians en diferentes continentes”, sostuvo Mercado.
De acuerdo con la experta, se trata de comunidades urbanas ubicadas como un fenómeno social y ligadas a la generación “Z” -personas que nacieron desde los años 90- y se caracterizan por ser una generación digital “hiperconectada”, pero que, a la vez, a raíz de eso y encima la llegada de la pandemia, esos jóvenes que ahora son adultos comienzan a sentir un vacío emocional.
“El ser humano siempre va a necesitar identificarse con una manada (…) entonces sucede que esta generación ‘Z’, hiperconectada mediante la internet, donde solamente estos jóvenes en sus dormitorios, en sus mundos, se conectaban a tiempo real con otros pares, entonces han empezado a formar estas comunidades, porque desde el punto de vista psicológico, las carencias afectivas te llevan a una búsqueda donde se maneja la identidad: ‘yo necesito identidad, yo necesito ser’, ahí viene la pregunta ¿quién soy yo?”, indicó la psicóloga.
Entonces, este joven carente de afecto y atención de los padres, “porque estos trabajan todo el tiempo, necesitan identificarse, saber quiénes son y también su sentido de pertenencia”.
Mercado señaló que los therian son una forma de autoexpresión, en el sentido de que cuando hay esta hiperconectividad, es decir estar siempre conectados con la internet, existe altos niveles de ansiedad y miedo; por lo tanto, necesitan mucho más sentido de pertenencia.
Además, mediante los disfraces o vestimenta que usan y detrás de la máscara, hace que se muestren, pero de una forma clandestina, “porque vos sin máscara no vas a ir por la calle saltando de cuatro patas con característica de perro”.
Entonces, es una forma de procesar sus emociones las cuales les cuesta expresarlas siendo humanos. Les es más fácil hacerlo al ser animal, “porque el animal no explica nada solamente existe y es, en cambio el ser humano sí necesita explicar, mirar, sentir, creer, ver, necesita que lo vean, necesita validar y necesita que lo validen”.
En estos casos, lógicamente hay personas que necesitan tener identidad, sentido de pertenencia, identificarse, por lo que, en estos casos, a raíz de sus vacíos existenciales no ha habido alguien que haya podido validar su ser, su existencia, con un proceder. “Entonces ellos se autoperciben animales, obviamente, en vez de humanos”.
¿AFECTA A LA SOCIEDAD?
De acuerdo con la psicóloga Tatiana Mercado, “todo fenómeno social influye en la sociedad, porque las raíces de los therian son espirituales, psicológicas, personales y sociales. Por ejemplo, en otro país, hubo una denuncia donde una muchacha fue mordida por un grupo de therians, entonces sí o sí va a haber algún tipo de displacer”.
Por eso, para evitar roces entre esta subcultura urbana y el resto de la sociedad, se debe empezar a trabajar en la tolerancia y en ver este fenómeno sin miedo, con un poco de empatía, también con mucha supervisión, en el aspecto de que estas personas pertenecen a una generación de jóvenes y adultos jóvenes.
Además, de no haber supervisión y entendimiento, este tipo de comportamientos podría influir en los niños, pues “puede haber una implicancia y también una confusión de identidad, entonces se tiene aprender a vivir con la diversidad (…) y puede tender a desaparecer a largo plazo, mientras existan tenemos que aprender a vivir con ellos, pero supervisando a niños y jóvenes para evitar que entren en esta subcultura”.
“Es simplemente una ola donde el joven primer adulto quiere llamar la atención desde el narcisismo, entonces esta ola hay que verla con empatía, respeto y mucha supervisión”, señaló la experta.
Por lo que, se trata de adaptarse a estas realidades de estos movimientos nuevos, orientando a esas personas en que le den un sentido a ese su movimiento.
“Porque con el tiempo estas subculturas no son sostenibles a largo plazo y se van a ir perdiendo. No tener miedo, más bien, al contrario, tratar de entender de que estas personas están pasando por una crisis existencial, porque todavía no han podido definir su identidad, su identificación en un sentido de pertenencia”, puntualizó la profesional.
DESDE LA
ANTROPOLOGÍA
Similar declaración tuvo la antropóloga Luz Castillo, quien, en declaraciones a EL DIARIO, manifestó que “es un fenómeno que está naciendo, es momentáneo. Seguramente va a tener un clímax y después va a decaer como ocurren con estas modas de los jóvenes”; entonces, las personas “no es que se hayan transformado en animales, sino que están representando a un animal, pero con rasgos humanos”.
La experta recordó que en muchas culturas antiguas existieron prácticas donde había transformaciones mágico-religiosas-espirituales en un animal que generalmente eran conocidos como animales totémicos, que eran una especie de ancestros, de patrones, de jefes de linaje.
En los indígenas de Norteamérica, por ejemplo, hubo esto con el oso, y en el área andina, con el cóndor, el puma, o las vacas, en la India, entre otros. Se trata de animales que tenían veneración por parte de las culturas.
A su criterio, los therians son “un fenómeno, una actuación, una representación de la fauna, porque no llega a ser una transformación espiritual”.
“Tenemos un fenómeno, una actuación, una representación de una fauna, porque no llega a ser esta transformación como la tuvieron las comunidades indígenas, encarnando el espíritu animal, no llega a eso el fenómeno de los therians que es más algo como actuación, teatral, lúdico que no tiene una connotación mágico- religiosa, de ritual”, expresó.
CAUSAS
Para Castillo, este fenómeno se da como reacción de adolescentes y jóvenes al contexto agresivo, limitante, en el que se encuentran, donde ya no hay utopías, sueños, no hay modelos de personas, “entonces tenemos una desorientación en estos futuros ciudadanos”.
Otra característica es los jóvenes están siendo absorbidos y limitados, por eso se representa en esta deshumanización, de un ser humano que ya no tiene identificación, hay una crisis de identificación con alguien, porque “todos necesitamos admirar a alguien, una persona, un grupo, un líder, una lideresa, pero ahora no lo pueden hacer, porque todo está en crisis”.
Por ejemplo, tienes un modelo de persona pero esta es arrestada y se te cae esa persona; esto nos lleva a esa especie de deshumanización y como no le queda nada con la humanidad, asume otro rol “más sencillo, que llena mi tiempo de ocio y de ociosidad”.
Entonces, se vuelve en una actividad muy esnobista, para desconcertar a su entorno, llamar la atención y de esa manera, además, logran salir de este anonimato. Otros, buscan el afán de distinción, incluso, transgrediendo la norma.
Esta reacción a un entorno que nos agrede, pero a partir del uso de tecnologías, hace que haya jóvenes “empantallados”, con mucha dependencia de las tecnologías. Por eso, “probablemente se sienten muy apabullados por esto y lo esquivan o expresan su descontento mediante estas actitudes momentáneas, con el uso de máscaras y actuaciones, porque no están pudiendo sobrellevar esta carga que implica la familia, la urbanización, la agresión a la naturaleza, las tecnologías, no están pudiendo asimilarse en toda esa maraña de cosas que está agrediendo su humanidad, por eso han tomado esta decisión momentánea de dejar esta humanidad tan lastimada y ser, aunque sea estos momentos, un animal”, sostuvo Castillo.
CONSEJO
De acuerdo con la psicóloga entrevistada, se debe tener especial cuidado en diferencian teriantropía de la teriantropía clínica, porque muchos mezclan estos conceptos y salen de contexto, por lo que es importante conocer estas diferencias. Explicó que la primera no es un trastorno mental, puede llegar a serlo si presenta otro tipo de patrones.
En tanto, la teriantropía clínica es un trastorno mental que tiene connotaciones diferentes a los therian; que es una subcultura urbana donde solamente utilizan máscaras y optan por comportamientos de animales, pero cuando están frente al público, no dentro de sus casas.
En cambio, una persona que tiene teriantropía Clínica se recluye en su cuarto, su casa, no tiene interacción social, porque ya pertenece a la psicosis, “ellos sienten que sus dientes se están convirtiendo en colmillos, miran que en vez de bellos tienen pelos, que en vez de nariz tienen hocicos, por ello ya hay una dismorfis”.
La entrada Therian: fenómeno que delata la búsqueda de pertenencia se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Aunque ya de a poco el tema ha ido perdiendo notoriedad, sobre todo en el país, entender lo que son los “therian” resulta importante para la sociedad. En entrevista con EL DIARIO, la psicóloga Tatiana Mercado explicó que se trata de una subcultura urbana practicada generalmente por adolescentes y jóvenes que necesitan fortalecer su sentido
La entrada Therian: fenómeno que delata la búsqueda de pertenencia se publicó primero en El Diario – Bolivia.
Aunque ya de a poco el tema ha ido perdiendo notoriedad, sobre todo en el país, entender lo que son los “therian” resulta importante para la sociedad. En entrevista con EL DIARIO, la psicóloga Tatiana Mercado explicó que se trata de una subcultura urbana practicada generalmente por adolescentes y jóvenes que necesitan fortalecer su sentido de pertenencia y definir su identidad. En tanto, la antropóloga Luz Castillo acotó que “no es que (estas personas) se hayan transformado en animales, sino que están representando a un animal, pero con rasgos humanos”.
Aunque, al ser un movimiento, relativamente nuevo, aún hay poca información sobre este movimiento, pero muchos usan el término para describir a los individuos que sienten una conexión con un animal.
“Aún aprendemos todavía de esta subcultura urbana, porque este movimiento o comunidad nació en los foros y grupos de la internet (…) viene recién de los años 90. Se sabe muy poco, pero se dice que se inició en Estados Unidos, sin embargo, existen comunidades therrians en diferentes continentes”, sostuvo Mercado.
De acuerdo con la experta, se trata de comunidades urbanas ubicadas como un fenómeno social y ligadas a la generación “Z” -personas que nacieron desde los años 90- y se caracterizan por ser una generación digital “hiperconectada”, pero que, a la vez, a raíz de eso y encima la llegada de la pandemia, esos jóvenes que ahora son adultos comienzan a sentir un vacío emocional.
“El ser humano siempre va a necesitar identificarse con una manada (…) entonces sucede que esta generación ‘Z’, hiperconectada mediante la internet, donde solamente estos jóvenes en sus dormitorios, en sus mundos, se conectaban a tiempo real con otros pares, entonces han empezado a formar estas comunidades, porque desde el punto de vista psicológico, las carencias afectivas te llevan a una búsqueda donde se maneja la identidad: ‘yo necesito identidad, yo necesito ser’, ahí viene la pregunta ¿quién soy yo?”, indicó la psicóloga.
Entonces, este joven carente de afecto y atención de los padres, “porque estos trabajan todo el tiempo, necesitan identificarse, saber quiénes son y también su sentido de pertenencia”.
Mercado señaló que los therian son una forma de autoexpresión, en el sentido de que cuando hay esta hiperconectividad, es decir estar siempre conectados con la internet, existe altos niveles de ansiedad y miedo; por lo tanto, necesitan mucho más sentido de pertenencia.
Además, mediante los disfraces o vestimenta que usan y detrás de la máscara, hace que se muestren, pero de una forma clandestina, “porque vos sin máscara no vas a ir por la calle saltando de cuatro patas con característica de perro”.
Entonces, es una forma de procesar sus emociones las cuales les cuesta expresarlas siendo humanos. Les es más fácil hacerlo al ser animal, “porque el animal no explica nada solamente existe y es, en cambio el ser humano sí necesita explicar, mirar, sentir, creer, ver, necesita que lo vean, necesita validar y necesita que lo validen”.
En estos casos, lógicamente hay personas que necesitan tener identidad, sentido de pertenencia, identificarse, por lo que, en estos casos, a raíz de sus vacíos existenciales no ha habido alguien que haya podido validar su ser, su existencia, con un proceder. “Entonces ellos se autoperciben animales, obviamente, en vez de humanos”.
¿AFECTA A LA SOCIEDAD?
De acuerdo con la psicóloga Tatiana Mercado, “todo fenómeno social influye en la sociedad, porque las raíces de los therian son espirituales, psicológicas, personales y sociales. Por ejemplo, en otro país, hubo una denuncia donde una muchacha fue mordida por un grupo de therians, entonces sí o sí va a haber algún tipo de displacer”.
Por eso, para evitar roces entre esta subcultura urbana y el resto de la sociedad, se debe empezar a trabajar en la tolerancia y en ver este fenómeno sin miedo, con un poco de empatía, también con mucha supervisión, en el aspecto de que estas personas pertenecen a una generación de jóvenes y adultos jóvenes.
Además, de no haber supervisión y entendimiento, este tipo de comportamientos podría influir en los niños, pues “puede haber una implicancia y también una confusión de identidad, entonces se tiene aprender a vivir con la diversidad (…) y puede tender a desaparecer a largo plazo, mientras existan tenemos que aprender a vivir con ellos, pero supervisando a niños y jóvenes para evitar que entren en esta subcultura”.
“Es simplemente una ola donde el joven primer adulto quiere llamar la atención desde el narcisismo, entonces esta ola hay que verla con empatía, respeto y mucha supervisión”, señaló la experta.
Por lo que, se trata de adaptarse a estas realidades de estos movimientos nuevos, orientando a esas personas en que le den un sentido a ese su movimiento.
“Porque con el tiempo estas subculturas no son sostenibles a largo plazo y se van a ir perdiendo. No tener miedo, más bien, al contrario, tratar de entender de que estas personas están pasando por una crisis existencial, porque todavía no han podido definir su identidad, su identificación en un sentido de pertenencia”, puntualizó la profesional.
DESDE LA
ANTROPOLOGÍA
Similar declaración tuvo la antropóloga Luz Castillo, quien, en declaraciones a EL DIARIO, manifestó que “es un fenómeno que está naciendo, es momentáneo. Seguramente va a tener un clímax y después va a decaer como ocurren con estas modas de los jóvenes”; entonces, las personas “no es que se hayan transformado en animales, sino que están representando a un animal, pero con rasgos humanos”.
La experta recordó que en muchas culturas antiguas existieron prácticas donde había transformaciones mágico-religiosas-espirituales en un animal que generalmente eran conocidos como animales totémicos, que eran una especie de ancestros, de patrones, de jefes de linaje.
En los indígenas de Norteamérica, por ejemplo, hubo esto con el oso, y en el área andina, con el cóndor, el puma, o las vacas, en la India, entre otros. Se trata de animales que tenían veneración por parte de las culturas.
A su criterio, los therians son “un fenómeno, una actuación, una representación de la fauna, porque no llega a ser una transformación espiritual”.
“Tenemos un fenómeno, una actuación, una representación de una fauna, porque no llega a ser esta transformación como la tuvieron las comunidades indígenas, encarnando el espíritu animal, no llega a eso el fenómeno de los therians que es más algo como actuación, teatral, lúdico que no tiene una connotación mágico- religiosa, de ritual”, expresó.
CAUSAS
Para Castillo, este fenómeno se da como reacción de adolescentes y jóvenes al contexto agresivo, limitante, en el que se encuentran, donde ya no hay utopías, sueños, no hay modelos de personas, “entonces tenemos una desorientación en estos futuros ciudadanos”.
Otra característica es los jóvenes están siendo absorbidos y limitados, por eso se representa en esta deshumanización, de un ser humano que ya no tiene identificación, hay una crisis de identificación con alguien, porque “todos necesitamos admirar a alguien, una persona, un grupo, un líder, una lideresa, pero ahora no lo pueden hacer, porque todo está en crisis”.
Por ejemplo, tienes un modelo de persona pero esta es arrestada y se te cae esa persona; esto nos lleva a esa especie de deshumanización y como no le queda nada con la humanidad, asume otro rol “más sencillo, que llena mi tiempo de ocio y de ociosidad”.
Entonces, se vuelve en una actividad muy esnobista, para desconcertar a su entorno, llamar la atención y de esa manera, además, logran salir de este anonimato. Otros, buscan el afán de distinción, incluso, transgrediendo la norma.
Esta reacción a un entorno que nos agrede, pero a partir del uso de tecnologías, hace que haya jóvenes “empantallados”, con mucha dependencia de las tecnologías. Por eso, “probablemente se sienten muy apabullados por esto y lo esquivan o expresan su descontento mediante estas actitudes momentáneas, con el uso de máscaras y actuaciones, porque no están pudiendo sobrellevar esta carga que implica la familia, la urbanización, la agresión a la naturaleza, las tecnologías, no están pudiendo asimilarse en toda esa maraña de cosas que está agrediendo su humanidad, por eso han tomado esta decisión momentánea de dejar esta humanidad tan lastimada y ser, aunque sea estos momentos, un animal”, sostuvo Castillo.
CONSEJO
De acuerdo con la psicóloga entrevistada, se debe tener especial cuidado en diferencian teriantropía de la teriantropía clínica, porque muchos mezclan estos conceptos y salen de contexto, por lo que es importante conocer estas diferencias. Explicó que la primera no es un trastorno mental, puede llegar a serlo si presenta otro tipo de patrones.
En tanto, la teriantropía clínica es un trastorno mental que tiene connotaciones diferentes a los therian; que es una subcultura urbana donde solamente utilizan máscaras y optan por comportamientos de animales, pero cuando están frente al público, no dentro de sus casas.
En cambio, una persona que tiene teriantropía Clínica se recluye en su cuarto, su casa, no tiene interacción social, porque ya pertenece a la psicosis, “ellos sienten que sus dientes se están convirtiendo en colmillos, miran que en vez de bellos tienen pelos, que en vez de nariz tienen hocicos, por ello ya hay una dismorfis”.
La entrada Therian: fenómeno que delata la búsqueda de pertenencia se publicó primero en El Diario – Bolivia.
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