La ampliación de los intervalos de circulación del sistema de transporte municipal PumaKatari, que pasó de 20 a 50 minutos en días feriados y fines de semana, ha generado una ola de críticas entre usuarios que califican la medida como un “abuso” y una muestra de desconexión entre la gestión municipal y la realidad cotidiana de la población.
La reducción en la frecuencia afecta de manera directa a sectores vulnerables, especialmente adultos mayores, quienes dependen del servicio por su seguridad, costo accesible y relativa comodidad frente a otras alternativas del transporte público. “Antes esperábamos unos minutos; ahora podemos quedarnos casi una hora. Para nosotros eso es demasiado”, relataron usuarios consultados en distintas paradas.
Asimismo, la medida golpea a trabajadores que utilizan el sistema de forma recurrente, obligándolos, en muchos casos, a recurrir a opciones más caras o menos seguras. La situación es más crítica en zonas alejadas, donde el PumaKatari representa una de las pocas alternativas de transporte ordenado.
Por su parte, conductores del sistema confirmaron que la decisión responde a “órdenes superiores”, deslindando responsabilidad sobre los cambios en la operación.
Sin embargo, advirtieron que esta determinación no recoge la experiencia de quienes están en contacto directo con la demanda diaria. “Nosotros sabemos en qué horarios hay más gente, pero no nos consultan”, señalaron.
La crítica de fondo apunta a la planificación del servicio. Analistas y usuarios coinciden en que una ampliación tan drástica de los intervalos —más de cuatro veces el tiempo habitual— no responde a criterios técnicos visibles ni a una política de transporte orientada al usuario. Por el contrario, se percibe como una medida de ajuste operativo que termina trasladando el costo al ciudadano y favoreciendo ampliamente al transporte público que es defectuoso, poco higiénico e inseguro.
En una ciudad como La Paz, donde la topografía y las distancias ya representan un desafío para la movilidad, la reducción en la frecuencia del transporte municipal debilita uno de los pocos sistemas que había logrado posicionarse como una alternativa confiable. La falta de información oficial clara sobre las razones y la temporalidad de esta medida incrementa la molestia ciudadana.
Mientras tanto, la demanda es concreta: restituir la frecuencia anterior o, al menos, establecer un esquema diferenciado que responda a la demanda real en feriados y fines de semana.
De lo contrario, advierten los usuarios, el PumaKatari corre el riesgo de perder la confianza que durante años logró construir.
Pie de foto:Crédito:
La entrada Califican de abuso a ampliación de frecuencias de buses PumaKatari se publicó primero en El Diario – Bolivia.
La ampliación de los intervalos de circulación del sistema de transporte municipal PumaKatari, que pasó de 20 a 50 minutos en días feriados y fines de semana, ha generado una ola de críticas entre usuarios que califican la medida como un “abuso” y una muestra de desconexión entre la gestión municipal y la realidad cotidiana
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La ampliación de los intervalos de circulación del sistema de transporte municipal PumaKatari, que pasó de 20 a 50 minutos en días feriados y fines de semana, ha generado una ola de críticas entre usuarios que califican la medida como un “abuso” y una muestra de desconexión entre la gestión municipal y la realidad cotidiana de la población.
La reducción en la frecuencia afecta de manera directa a sectores vulnerables, especialmente adultos mayores, quienes dependen del servicio por su seguridad, costo accesible y relativa comodidad frente a otras alternativas del transporte público. “Antes esperábamos unos minutos; ahora podemos quedarnos casi una hora. Para nosotros eso es demasiado”, relataron usuarios consultados en distintas paradas.
Asimismo, la medida golpea a trabajadores que utilizan el sistema de forma recurrente, obligándolos, en muchos casos, a recurrir a opciones más caras o menos seguras. La situación es más crítica en zonas alejadas, donde el PumaKatari representa una de las pocas alternativas de transporte ordenado.
Por su parte, conductores del sistema confirmaron que la decisión responde a “órdenes superiores”, deslindando responsabilidad sobre los cambios en la operación.
Sin embargo, advirtieron que esta determinación no recoge la experiencia de quienes están en contacto directo con la demanda diaria. “Nosotros sabemos en qué horarios hay más gente, pero no nos consultan”, señalaron.
La crítica de fondo apunta a la planificación del servicio. Analistas y usuarios coinciden en que una ampliación tan drástica de los intervalos —más de cuatro veces el tiempo habitual— no responde a criterios técnicos visibles ni a una política de transporte orientada al usuario. Por el contrario, se percibe como una medida de ajuste operativo que termina trasladando el costo al ciudadano y favoreciendo ampliamente al transporte público que es defectuoso, poco higiénico e inseguro.
En una ciudad como La Paz, donde la topografía y las distancias ya representan un desafío para la movilidad, la reducción en la frecuencia del transporte municipal debilita uno de los pocos sistemas que había logrado posicionarse como una alternativa confiable. La falta de información oficial clara sobre las razones y la temporalidad de esta medida incrementa la molestia ciudadana.
Mientras tanto, la demanda es concreta: restituir la frecuencia anterior o, al menos, establecer un esquema diferenciado que responda a la demanda real en feriados y fines de semana.
De lo contrario, advierten los usuarios, el PumaKatari corre el riesgo de perder la confianza que durante años logró construir.
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