Llega el mes de julio y con él los olores clásicos de cada verano: el cloro de las piscinas, el salitre del mar, los helados y granizados… y, reconozcámoslo, también el olor a sudor del transporte público en hora punta. Y es que algunas personas ven en el envase de su desodorante que dura 48 horas, incluso 72 horas, y se lo toman como un reto a todas luces innecesario por el bien de la convivencia entre humanos.
Algunas personas se toman al pie de la letra la duración 48 horas (incluso 72) de este producto, pero, además de mantener una adecuada higiene, es importante seguir unos pasos en su aplicación para que su efecto dure
Llega el mes de julio y con él los olores clásicos de cada verano: el cloro de las piscinas, el salitre del mar, los helados y granizados… y, reconozcámoslo, también el olor a sudor del transporte público en hora punta. Y es que algunas personas ven en el envase de su desodorante que dura 48 horas, incluso 72 horas, y se lo toman como un reto a todas luces innecesario por el bien de la convivencia entre humanos.
En realidad, el secreto está sobre la superficie de la piel, ya que todo va a depender de las bacterias que tenemos viviendo sobre la piel de nuestras axilas.
El sudor propiamente dicho, es decir, el líquido que sale de las glándulas sudoríparas que tenemos por todo el cuerpo, no tiene ningún olor, es totalmente neutro. Está compuesto en un 99% por agua, y el resto es una mezcla en proporciones variables de urea, amoniaco, cloruro de sodio, lactato… Pero ese sudor sirve de alimento a las colonias de bacterias que tenemos viviendo sobre la piel de las axilas. Y cuando lo expulsan después de comerlo y digerirlo es cuando surge el mal olor, que será más o menos fuerte en función del tipo de bacterias que tenga cada persona y del número de horas de alimento que les hayamos proporcionado desde el último baño.
Aplicar un desodorante puede parecer tan sencillo como abrirlo y ponerlo, pero si cometemos errores como ponerlo sobre la piel húmeda o no lavar la zona previamente es muy posible que su efecto no dure lo esperado y nos abandone a mitad del día.
-Limpia la piel de las axilas con agua y un gel neutro con poder hidratante.
-Seca toda la zona axilar, eliminando cualquier resto de agua o humedad.
-Aplica una capa de desodorante sobre la piel de la axila, no es necesario dar varias pasadas con el roll-on o el spray.
-Espera a que el desodorante se seque y se fije para empezar a vestirte, ya que de lo contrario parte de él quedará sobre la ropa y será menos eficaz.
Dependiendo de la composición, puede actuar de dos formas diferentes. La primera de ellas es simplemente camuflar el mal olor durante unas horas gracias a un perfume intenso que se queda fijado sobre la piel. La segunda de ellas, y más eficaz, es eliminando parte de las bacterias que viven sobre la piel de las axilas. Como hemos explicado, si no hay bacterias no habrá mal olor.
No necesariamente. Es igual de eficaz y seguro que el desodorante normal, pero está pensado para personas que producen mucha cantidad de sudor axilar.
Las sales de aluminio que contienen reaccionarán en nuestra piel al contacto con el agua del sudor, formando hidróxidos insolubles que bloquearán de forma temporal las glándulas sudoríparas. Al quedar bloqueados los poros apenas saldrá sudor durante unas horas, así que las bacterias de la piel no tendrán alimento y no habrá mal olor.
Numerosos estudios científicos avalan el uso de sales de aluminio en los desodorantes, es algo totalmente seguro, ya que ni se absorben a través de la piel, ni se acumulan en ella ni llegan a la sangre.
Salud
