La documentación científica sobre los beneficios de caminar para el sistema cardiovascular (y más allá) es extensa. Los estudios sobre el tema son tanto observacionales como experimentales. Los primeros (estudios observacionales) han documentado que cuanto mayor sea el número de pasos dados por día, menor será la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares. Los segundos (estudios experimentales) han demostrado que aumentar progresivamente el tiempo diario dedicado a caminar (u otros tipos de actividad física, como nadar o ir en bicicleta) resulta en un beneficio proporcional en términos de una reducción de los factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial, el peso corporal, los niveles de glucosa en sangre y los niveles de colesterol, y de una menor probabilidad de enfermedades cardiovasculares como infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Si bien alcanzar los famosos 10.000 pasos diarios puede no ser factible para todos, vale la pena evaluar tu nivel de actividad y establecer metas sostenibles. Lo importante es proponértelo, además de ponerte manos a la obra.
La documentación científica sobre los beneficios de caminar para el sistema cardiovascular (y más allá) es extensa. Los estudios sobre el tema son tanto observacionales como experimentales. Los primeros (estudios observacionales) han documentado que cuanto mayor sea el número de pasos dados por día, menor será la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares. Los segundos (estudios experimentales) han demostrado que aumentar progresivamente el tiempo diario dedicado a caminar (u otros tipos de actividad física, como nadar o ir en bicicleta) resulta en un beneficio proporcional en términos de una reducción de los factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial, el peso corporal, los niveles de glucosa en sangre y los niveles de colesterol, y de una menor probabilidad de enfermedades cardiovasculares como infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Algunos datos para ilustrar este concepto: si una persona da menos de 2.500 pasos al día, se la considera sedentaria. Cualquier aumento en el número de pasos por encima de este umbral es beneficioso; por lo tanto, aunque alcanzar los famosos 10.000 pasos diarios no esté al alcance de todos, vale la pena evaluar el nivel de actividad y establecer una meta sostenible en función del tiempo que cada persona pueda dedicar a caminar, sus características físicas y, por supuesto, su edad.
Las recomendaciones generales sugieren 150 minutos (dos horas y media) de actividad física moderada por semana, repartidos en 5 días, para una prevención cardiovascular eficaz. En términos de caminar, la actividad física moderada significa caminar a paso ligero durante media hora al día, es decir, entre 70 y 100 pasos por minuto, o, para usar una expresión muy popular, «caminar a una velocidad que te permita hablar pero no cantar».
Lo importante es ponerle empeño, tanto mental como físicamente: es decir, hay que estar motivado y programar este tipo de actividad para que encaje en el resto del día.
Quienes trabajan frente a un ordenador o las personas mayores deben recordar levantarse cada media hora o una hora y dar un breve paseo; esto por sí solo basta para obtener una pequeña pero significativa ventaja. Y además: sube las escaleras en lugar del ascensor; aparca el coche un poco más lejos; pasea al perro; usa una bicicleta estática o un ejercitador de pedales.
Salud
