Tras negar insistentemente que el hantavirus existiese en su territorio, la provincia argentina de Tierra del Fuego se encontró este lunes con la noticia que no deseaba: el hallazgo de roedores infectados con el virus.
Los análisis moleculares han permitido identificar una variante viral no descrita previamente
Tras negar insistentemente que el hantavirus existiese en su territorio, la provincia argentina de Tierra del Fuego se encontró este lunes con la noticia que no deseaba: el hallazgo de roedores infectados con el virus.
«Los análisis serológicos realizados por especialistas del Servicio de Biología Molecular de la ANLIS (Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud) Malbrán permitieron detectar por primera vez la circulación de hantavirus en roedores de Ushuaia, Tierra del Fuego«, señaló un comunicado del Ministerio de Salud de la Nación.
La noticia es relevante en el contexto de lo sucedido en el crucero MV Hondius, donde tres de sus pasajeros, en un viaje que debía unir Ushuaia con Cabo Verde, murieron por haber contraído el hantavirus, en el contexto de 13 contagiados en total.
Cuando medios internacionales se instalaron en un basural a las afueras de Ushuaia, la capital de Tierra del Fuego, a investigar si había allí roedores contaminados con el virus, la provincia insistió en que nunca se había detectado hantavirus en su territorio, tampoco en la inmediatamente al norte, Santa Cruz. Estos estudios demuestran que esa información era errónea.
«Los resultados obtenidos mostraron que cinco ejemplares pertenecientes al género Abrothrix presentaron anticuerpos específicos contra hantavirus. Asimismo, los análisis moleculares permitieron identificar una variante viral no descrita previamente. Además, los estudios genéticos determinaron que el virus, por su grado de identidad nucleotídica, se considera emparentado con el virus Andes y se clasifica dentro de la especie Orthohantavirus andesense«, añadió el Ministerio de Salud argentino, que planteó un matiz.
«No obstante, la variante viral hallada en los roedores de Tierra del Fuego es diferente de la observada en los casos humanos asociados al brote investigado. De esta manera, la investigación permitió descartar que los roedores analizados hayan sido la fuente de infección vinculada a ese evento», asegura el comunicado, que detalla la captura de 144 roedores y la no identificación de ejemplares conocidos como Oligoryzomys longicaudatus o ratón colilargo, que es la variedad de ratón que es el principal reservorio conocido del virus Andes en la región patagónica.
Sí, en cambio, se capturaron ejemplares de las especies Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea, también asociadas a la circulación de hantavirus en el sector norte y andino de la Patagonia argentina.
Los operativos de captura de roedores silvestres unieron a técnicos del Servicio de Biología Molecular de la ANLIS Malbrán, el laboratorio nacional de referencia para el hantavirus en Argentina, junto con profesionales de la Dirección General de Epidemiología y Salud Ambiental del Ministerio de Salud de Tierra del Fuego. Las muestras fueron tomadas entre el 18 y el 22 de mayo, «en sectores de la periferia de Ushuaia y áreas del Parque Nacional Tierra del Fuego, bajo estrictos protocolos de bioseguridad».
El MV Hondius zarpó del puerto de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, el 1 de abril. Tres días después, un pasajero de los Países Bajos, ornitólogo de 70 años, comenzó a exhibir síntomas de hantavirus. Murió cinco días después. Su viuda, de 69 años, murió días después en el aeropuerto de Johannesburgo cuando era repatriada a su país.
La pareja neerlandesa había hecho un extenso viaje por la Patagonia chilena y argentina, visitando áreas donde el hantavirus es endémico, antes de abordar el crucero en Ushuaia.
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